Cuando el tamaño de los pechos era lo de menos

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por Ana Hache
el 12/11/2016 en Varios

Hace siglos, tanto en en la época griega como romana, se perseguían unos cánones de belleza que hoy día pueden parecernos inverosímiles. Como seguro hemos observado, el cuerpo de la mujer ha estado expuesto siempre a las opiniones ajenas. A lo largo de la historia no ha habido época en la que no se pusieran en tela de juicio las dimensiones, la forma o el aspecto femenino en general, y los pechos en particular.

Todo ello ha hecho que la mujer se vea, todavía hoy, envuelta en situaciones que perjudican su salud psíquica y física. Dietas, operaciones, remedios caseros o trucos que tratan de conseguir un modelo de belleza impuesto.

A diferencia de los sujetadores actuales, que varían desde la forma al tamaño, el desafío de la estética ha sido muchas veces reducir al mínimo el hecho de tener un pecho grande. Esto hacía que las mujeres se preocuparan de esconder o disimular su pecho para evitar llamar la atención. No ser objeto de miradas debido a unos pechos grandes era el objetivo primordial.

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En esta línea existía una prenda de lo más común para las mujeres de antaño y que sin embargo ahora está fuera de juego. El corsé, era, además de obligatorio, un suplicio. Aplastaba tanto los pechos que algunos textos médicos discutían la manera de curar los pezones invertidos, causado por el continuo uso de la prenda. Someterse a esta o cualquier otra costumbre bárbara no era solo una estupidez, sino una forma de participar en un sistema que da prioridad al hombre y sus gustos.

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Tanto es así que ya desde la época de la antigua Roma se defendía que el pecho perfecto era aquel que cabía en la mano de un hombre. Nada más absurdo ni más alejado de la realidad, pues esa forma de medida es un sinsentido y muy machista.

La realidad de la naturaleza es que hay tantos tipos de pechos como de mujeres hay en el mundo.

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Sin embargo, términos como demasiado grande, muy pequeño, no suficientemente terso, o robusto en exceso se siguen usando para hacer referencia a una estética limitada, selecta y un tanto irreal. Cualquier cosa vale para tachar lo que no entra dentro de unas medidas artificiosas que dependen más del momento y los gustos de unos cuantos que de la naturaleza y el cuerpo en sí mismo de la mujer.

Si nos dijeran que, según la época, los pechos grandes que ostentaban Sofia Loren o Marilyn Monroe muy pocas veces habrían sido admirados a lo largo de la historia no nos lo creeríamos hoy día. Sobre todo porque de un tiempo a esta parte la imagen que predomina es la de mujeres que buscan tener un busto muy predominante en cuerpos muy delgados.

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Sea como fuere, los medios de comunicación, especialmente la televisión y la publicidad, contribuyen a que el tamaño de los pechos femeninos se tengan en cuenta de una forma u otra, y al final siempre están en el punto de mira. De otros, claro.

Fuente: Wikipedia,  sentadofrentealmundo,  Wikipedia,

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