Es un bebé y todo iba genial hasta que llega el momento de quitar el pañal. Y lo que parece que iba de maravilla se tuerce justo en ese momento, lo que hasta ahora era fácil y natural resulta que en este momento, para muchos niños empieza un problema: cuando comienzan a retener de forma voluntaria sus deposiciones al llegar el momento de dejar el pañal.

Sí, puede que estemos con la típica pescadilla que se muerde la cola, es decir, el bebé retiene las heces porque le hace daño, le molesta, le incomoda su deposición pero al final le hace daño y le incomoda precisamente porque las retiene.

Estreñimiento infantil

¿Qué consideramos estreñimiento infantil? Se considera estreñimiento infantil a la emisión de menos de 3 deposiciones de heces a lo largo de una semana, heces duras y secas que produzcan dolor en el pequeño. Eso es lo que los pediatras en general consideran estreñimiento en estas edades. 

Es evidente que lo mejor siempre es consultar con el pediatra para que sea él quien nos de las indicaciones pertinentes para solucionar este problema si es que lo es.

Suele ser eficaz con algunos niños crearles (no imponerles) un hábito a la hora de visitar el servicio, ir adquiriendo un horario. Sentar al niño cada día más o menos a la misma hora puede ser una ayuda para que sea él mismo el que consiga autorregularse. No se trata de obligarle porque lo traducirá como un castigo y puede empeorar incluso la situación.

La dieta es muy importante y se recomienda aumentar ligeramente el consumo de agua y alimentos ricos en fibra, la fruta que el bebé pueda ir comiendo excluyendo el astringente plátano la podemos mezclar también con yogur para hacérsela más apetecible si cabe. Las verduras y las legumbres son aliados para tratar de evitar o paliar ese estreñimiento cuando se ha presentado.

Como siempre, la opinión del pediatra nos tiene que marcar el camino y el sentido común es un gran consejero para combatir y ganarle la partida al estreñimiento, para superar el miedo o la incomodidad de haber dejado el pañal, para que la visita diaria al servicio no se convierta en una penitencia para los más pequeños y en un problema durante el resto de su vida.

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