Señores, me he enamorado, sí, me he enamorado ¡qué feliz estoy! Digo, la realidad es que acabo de ver una excelente película que no puedo creer se me haya pasado por tanto tiempo. Mea culpa.

Su nombre es Seven (Siete, pa’ los cuates del CONALEP), fue estrenada en 1995, dirigida por David Fincher (El club de la pelea, el Curioso caso de Benjamin Button, La red social, La chica del dragón tatuado) y con Andrew Kevin Walker (Sleepy Hollow, 8 mm) como productor. El elenco además tiene buen pedigree: Brad Pitt y Morgan Freeman son los protagonistas; y Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey como Sidekicks.

¿Alguna vez has visto Bones, o Criminal minds? Pues éste es como el Quijote de esos Harry Potter. Se trata de una historia original que tiene como protagonistas a los detectives William R. Somerset (Freeman), un veterano detective de una urbe indeterminada en los Estados Unidos; y David Mills (Pitt), el recién transferido, joven e impulsivo compañero que se le asigna.

No hay introducciones largas, ni presentaciones innecesarias de motivaciones profundas. La historia empieza con el homicidio de un hombre mórbidamente obeso, que fue obligado a comer hasta morir. Se trata, obviamente, de la Gula. Somerset no es un hombre paciente. Pronto a retirarse, carga con más de treinta años de cansancio y casos sin resolver a sus espaldas, y al principio prefiere no inmiscuirse en el problema. Pero el segundo asesinato, un abogado opulento, representación de la avaricia, así como las pistas que indican un patrón, provocan que la idea de un asesino serial se haga cada vez más obvia. El asesino muestra un alto grado de cultura e investigación previa; además de contar con un plan muy complejo. Cada pista es lógica y muy evidente, una vez que la logran descifrar. Además, es realista, los héroes (por decirles de algún modo) dependen sobre todo de su materia gris para llegar al fondo del asunto.

Toda la película está filmada en un ambiente oscuro, los tonos grises son el patrón común y la lluvia adereza la mayor parte de las escenas en calle. El asesino nos sorprende en cada momento, no es predecible, es original y aún así cada pista descifrada conduce al típico: “¿Por qué no se me ocurrió?”. Por último, ¿has sentido esa sensación de frío hormigueo que se extiende de tu espalda a tus miembros por una situación emotiva? Pues prepárate, ya que el final es digno de una ovación de pie, perfectamente cuidado. Es la cereza ideal de un pastel que antes te hará sentir desesperación que optimismo.

Como dije al principio, no sé como diablos dejé pasar 22 años sin ver esta joya. Creo que no es necesario discutir las credenciales del director y los actores, que hacen un trabajo excelente: muestran justo lo que tienen qué mostrar, son muy congruentes con su propio perfil.

En fin, tenía qué desahogar esta emoción, y lo he hecho ya. Gracias por tomarse el tiempo de leer, apreciaré sus comentarios y prometo contestar todos y cada uno de ellos (desde hoy).

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Publicado en Cultura y ocio
Fuentes consultadas:
https://es.wikipedia.org/wiki/Seven