Es muy habitual que algunos obreros piropeen a las mujeres que transitan por la calle. Aunque muchas de ellas no puedan evitar sonreír, es cierto que en ocasiones perturban la integridad moral de la mujer cuando el piropo cortés se transforma en algo más desagradable, convirtiéndose en un ataque hacia su persona, especialmente cuando se hace de manera reiterada.

Ante este comportamiento que parece verse como algo habitual e inofensivo en muchas culturas, no podemos evitar preguntarnos dónde se haya el límite entre un piropo inocuo y el ataque verbal hacia la integridad de alguien.

Sin embargo, en el video que podréis ver a continuación, os daréis cuenta de que es muy fácil cruzar estos límites. La protagonista, Aixa Rizzo, quien llevaba un tiempo lidiando contra los acosos verbales de los obreros que estaban trabajando en su bloque de pisos, nos cuenta cómo unos simples piropos acabaron convirtiéndose en la peor de sus pesadillas…

Fuente: Aixa Rizzo

Publicado en Miscelánea