El deportista británico Adam Walker estaba nadando por aguas de Nueva Zelanda el pasado martes cuando se dio cuenta de que le seguía un tiburón de 2 metros debajo de él.

El tiburón decidió no atacar porque simultaneamente 10 delfines rodearon a Walker, nadando junto con él durante más de una hora .

No es seguro si los delfines se unieron a Walker para protegerlo o simplemente para jugar, pero sin duda agradeció su compañía que probablemente le salvó la vida.

No es descabellado pensar que acudieron en su ayuda ya que se han documentado casos en los que los delfines se unen para proteger a sus crías, e incluso a humanos, de los tiburones.

En en 2004, el socorrista británico Rob Howes, su hija y dos de sus amigos fueron salvados por un grupo de delfines cuando se encontraron cara a cara con un tiburón blanco.

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