Nuestro mayor anhelo en esta vida es ser felices o, por lo menos, ser lo más felices que nos sea posible. Al fin y al cabo solo tenemos una vida y nadie sabe realmente qué es lo que pasa cuando se acaba.

En ocasiones esta “misión” es sencilla y vamos acercándonos al objetivo casi sin darnos cuenta y sin esfuerzo, pero otras veces parece que el mundo entero se ha confabulado contra nosotros y todo nos sale mal.

Es en esos momentos cuando más necesitamos la ayuda de un amigo que nos escuche. Si ademas de escucharnos tiene las palabras precisas para hacernos ver las cosas desde otra perspectiva entonces más que un amigo, lo que tenemos es un tesoro.

Hoy os vamos a contar la fábula del billete arrugado, primero para que la apliquéis sobre vosotros mismos en los peores momentos y segundo, para que se la contéis a un amigo cuando se encuentre en una mala situación. No es que vaya a resolver todos los problemas de un plumazo, pero ayuda bastante.

cafe

Antonio había quedado con su amiga Úrsula para ir a tomar un café. Él no se encontraba en su mejor momento y decidió contarle a Ursula todo lo que le estaba pasando. El trabajo, su pareja, la economía, etc. Todo parecía salirle mal y no parecía levantar cabeza.

Úrsula le escuchó pacientemente y cuando acabó, introdujo una mano en su bolso y sacó un billete de 50€.

– Antonio ¿Quieres este billete?

Antonio no entendía su reacción pero su respuesta fue sincera.
– Por supuesto María, nadie rechazaría un billete de 50€

Úrsula lo arrugó e hizo una pequeña bola con él
– ¿Sigues queriéndolo?

– Claro Úrsula, sigue siendo un billete de 50€ ¿Quién no lo querría?

billete de 50 euros

Úrsula tiró el billete al suelo y lo pisoteó, entonces lo cogió con la mano y de nuevo preguntó:
– Antonio, después de esto, ¿aún lo quieres?

– No entiendo a dónde quieres llegar, claro que lo sigo queriendo. Son 50€ y mientras se conserve entero seguirá teniendo su valor

– Bien Antonio, entonces piensa que aunque las cosas no salgan cómo esperas y la vida de pisotee, te maltrate y te arrastre cómo si fueses un trapo, tu seguirás teniendo el mismo valor que siempre, pase lo que pase. Lo importante es cuánto vales, no lo mal que estés en ese momento.

Antonio se quedó y pensativo, mientras analizaba el mensaje de su amiga.
Úrsula puso el billete en la mano de su amigo y con una sonrisa le dijo:

– Toma, quédatelo y piensa en lo que te he dicho cuando te encuentres mal. Pero me debes un billete de 50€ nuevo, lo necesitaré cuando tenga que ayudar a otro amigo que se encuentre cómo estás tú hoy.

Cada persona tiene unos valores y unas aptitudes determinadas que nos pueden permitir alcanzar nuestras metas si nos lo proponemos pero ¿Cuántas veces no lo hemos logrado por no creer en nosotros mismos? ¿o por qué las circunstancias nos han hecho dudar de nuestras posibilidades de éxito?

Está claro que no solo hace falta querer conseguir algo, sino que hay que centrar nuestros esfuerzos en conseguirlo. Tal vez la primera forma en que lo intentemos no sea la correcta y fracasemos, pero existen infinidad de maneras de lograr nuestro objetivo. Solo hay que descubrir nuestra manera.

Artículo creado por La voz del muro

Publicado en Miscelánea