Dime qué antojo tienes y te diré lo que tu cuerpo te está pidiendo a gritos

Enlace patrocinado
por Kike Pérez
el 02/11/2016 en Salud

¿Tienes un antojo? Si es así, tu cuerpo está tratando de decirte algo. En concreto, qué tipo de alimento u oligoelemento necesitas.

Dulce

Shutterstock

Shutterstock

Los golosos siempre andan buscando un donut, un pastel, chucherías, gominolas o cualquier otro alimento rico en azúcar que llevarse a la boca.

Cuando acostumbramos a nuestro cuerpo a recibir inyecciones de azúcar regularmente, este fabrica insulina rápidamente para controlarla. Cada vez que se recuperan los niveles normales, inevitablemente el cuerpo nos pide más.  Es un peligroso círculo vicioso que puede derivar en enfermedades tales como obesidad o diabetes. Por si fuera poco, también el azúcar ha sido relacionado como responsable de enfermedades mentales como la demencia.

Si tu cuerpo pide dulce, tal vez necesite algo de energía extra para funcionar y seguir el ritmo físico y mental de tu jornada diaria. Si es así, no te entregues al dulce nutricionalmente pobre, sino aliméntalo con azúcares de calidad como aquellos que contiene la fruta o la miel. Cuánto menos azúcar comas, menos ganas tendrás de ella. Créeme.

Salado

Shutterstock

Shutterstock

Encurtidos, saladitos, patatas fritas, palomitas y otros snacks salados pueden indicar una deficiencia de sodio en nuestro organismo, un oligoelemento necesario para el correcto funcionamiento de nuestras funciones vitales.

Este antojo se presenta a menudo si usas algún tipo de diurético, con el fin de eliminar la retención de líquidos. En cualquier caso, el consumo de sal también puede resultar perjudicial para la salud y no debe tomarse a la ligera pues puede provocar hipertensión.

Confort food

Shutterstock

Shutterstock

La comida tiene un poderoso efecto en nuestro estado anímico, de ahí que, en períodos de preocupación o estrés, solamos sentir antojos de comidas de confort.

Comidas melosas que tienen un efecto tranquilizador en nuestro organismo, a menudo recetas familiares de nuestra infancia que evocan recuerdos de felicidad y seguridad. Son diferentes para cada persona, pero puede ser el potaje de tu abuela, la pasta con tomate de tu madre o ese plato exótico que aprendiste a cocinar durante tu Erasmus en el extranjero.

Quesos y otros productos lácteos

Shutterstock

Shutterstock

¿Llevas unas semanas loco por el queso curado? ¿Sientes unas ganas irrefrenables de añadir queso a tus comidas y gratinarlas? ¿No puedes evitar tomar un yogurt griego después de comer? ¡Ay amigo! tú lo que tienes es falta de ácidos grasos, un antojo frecuente en aquellas personas que apenas consumen alimentos ricos en omega-3, como son los pescados azules y los frutos secos.

Carne roja

Shutterstock

Shutterstock

Si últimamente te sientes más carnívoro de lo normal, puede ser que que sufras una deficiencia de hierro. Este antojo es más normal en mujeres, debido a su predisposición genética a sufrir anemia.

Además de la carne roja, puedes consumir otros alimentos ricos en hierro como legumbres, berberechos, sardinas, higos o ciruelas para controlar tus niveles de hierro. También existen suplementos en ampollas, pero lo mejor siempre será que consultes con tu médico. 

Chocolate

Shutterstock

Shutterstock

Si no tienes ganas de dulce, sino de chocolate, tu cuerpo te esta indicando falta de magnesio, un oligoelemento crucial para nuestra salud de nuestros músculos. Si vas a rendirte al placer de este delicioso pecado, elige siempre los chocolates de mayor pureza y menor contenido en azúcar, mucho más sanos y ricos en antioxidantes.

Comida basura

Shutterstock

Shutterstock

Después de bailar toda la noche, sin comer y con una resaca importante, puede que tu cuerpo te pida ansiosamente comida basura. Hamburguesas, perritos, pizzas, kebaks y cualquier otra combinación rica en grasas y calorías, una gran carga de combustible que venga a suplir las carencias de la noche anterior.

Aunque es comprensible que nuestro cuerpo tenga este antojo, para saciarlo solo tenemos que comer, no necesariamente comida basura, sino cualquier otra más sana.

Esperamos que esta información te ayude a conocer mejor lo que tu cuerpo necesita y a elegir la mejor forma, y la más sana, de saciarlo. No olvides identificar el antojo más engañoso de todos: el hambre, que a veces no es más que una señal de que nuestro cuerpo está deshidratado y necesita agua, por lo que no olvides reponer líquidos con regularidad y te sentirás más saciado.

Fuentes: bengreenfieldfitness.com y lifehack.org Vía: directoalpaladar.com

Si te gustó, compártelo:

¿Quieres escribir en La voz del muro? Déjanos tu email

Síguenos en Facebook

Artículos relacionados y más