La televisión y el cine ha creado unos ciertos clichés que damos por hecho, como que el pez grande se como al más pequeño, que el gato se come al ratón y como que el perro puede contra el gato… pero no siempre es cierto, o al menos cuando hablamos de una cama.

A los perros les encanta tener su lugar, una manta o colchón mullido donde pasar sus placenteras horas de descanso. Sin embargo, los gatos están hechos de otra pasta. Les gusta dormir en cualquier sitio: cajas, muebles, sobre ti, debajo del sofá, entre los cojines, etc. Pero también son muy envidiosos, y si ven que su compañero perruno está disfrutando de su lugar personal, ¿por qué no lo iba a utilizar él también? ¿y qué mejor manera que ocupándolo?. Eso si, sin pedir permiso, y si su dueño lo reclama, “lo siento mucho”…

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