Él solo desea asemejarse a sus héroes: Conan el bárbaro o el increíble Hulk. Sin embargo, el culturista Valdir Segato no parece percatarse de que, en realidad, va camino de convertirse en una masa sin forma.

Valdir ha ganado más de 25 kg de peso gracias a las dolorosas y peligrosas inyecciones de Synthol. Un hecho que no esconde, sino que reconoce con orgullo, e incluso figura como apellido en su perfil de Intagram.

Como aprendimos en el caso del culturista que casi pierde un brazo a consecuencia de esta sustancia, el Synthol es un aceite compuesto principalmente por ácidos grasos, alcohol benzílico y lidocaína, que es inyectado en los músculos para aumentar su volumen. Este aceite sintético no es inocuo y puede resultar fatal, ya que puede dañar los tejidos, impedir su correcta irrigación y gangrenarlos. Lo que a su vez podría conllevar a la amputación de las extremidades e incluso la muerte.

Sin embargo, ciertas personas obsesionadas con aumentar su musculatura recurren a estas inyecciones cuando sus músculos se niegan a aumentar más. Y es que el cuerpo humano tiene sus límites.

Valdir es una de estas personas. Con 48 años y tras una vida de entrenamiento frustrado, el culturista comenzó ha inyectarse Synthol. Desde entonces, sus brazos han aumentado artificialmente su diámetro en 30 centímetros. También sus pechos, hombros y trapecios han sido hinchados con un total de 25 kilogramos de Synthol.

A pesar del peligro potencial, Valdir continúa inyectando más aceite sintético en su organismo y está convencido de que con 10 centímetros más de brazo alcanzará la gloria.

“Mi sueño es que mis músculos sean tan grandes que pueda hacer carrera de mi cuerpo. No me arrepiento. Me miro en el espejo y me gusta lo que veo.”

En su juventud, Valdir tuvo problemas con las drogas, quedando demacrado y muy delgado. De hecho, era conocido como perro flaco en su ciudad. Cuando se recuperó de su adicción, comenzó a frecuentar el gimnasio para mejorar su aspecto y lograr un cuerpo más grande. Después llegó el Synthol y su obsesión por crecer artificialmente. Quizás Valdir solo haya cambiado una de sus adicciones por otra.

“Esto es un sueño hecho realidad que he buscado y logrado. La gente mira mi cuerpo, ve que está creciendo y quieren más”.

Pero lo cierto es que la miradas de la gente son de sorpresa y curiosidad, no de admiración.  A pesar de ello, Valdir no quiere darse cuenta y se siente halagado cuando lo llaman “He-man o “monstruo”.

Los médicos le han advertido de la peligrosidad del Synthol solicitándole que deje de usarlo. Sin embargo, el responde: “es mi decisión usarlo, porque quiero y me gusta”. Además, su compra no es ilegal, pues es una sustancia de uso veterinario.

Una foto publicada por Valdir Synthol (@valdir_synthol_boobs) el

Desde que murió su madre, Valdir vive en la más completa soledad. No tiene pareja y es consciente de que sus músculos pueden ser la causa más probable. A pesar de ello, no quiere parar y cree que todo se arreglará cuando logre por fin la fama. No sabemos si lo logrará, pero esperamos que no tenga que sufrir las peligrosas consecuencias de su extraña obsesión.

Fuente: metro.co.uk

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