En nuestra vida diaria estamos más o menos acostumbrados a los drones. Estas dispositivos voladores no tripulados empezaron como tecnología militar para realizar misiones espías, llevar a cabo comunicaciones o incluso entrar en combate en un intento por limitar las bajas que se podían producir por parte de los pilotos. Es un ejemplo de cómo la tecnología militar se adapta par un uso cotidiano con el paso del tiempo.

A día de hoy raro es ver algún evento deportivo donde no haya un par de estos aparatos surcando el cielo y tomando imágenes que, de otra manera, se nos antojarían imposibles. También son usados para llegar a sitios donde sería peligroso para la vida humana permanecer demasiado tiempo o sencillamente para grabar vídeos de una belleza inimaginable. Por poco más de 200€ puedes hacerte con uno de estos cacharros voladores para tu uso y disfrute personal. Pero ahora esta tecnología vas dar un paso más y esta vez es en el ámbito de la medicina.

Cada año, en Europa casi 1 millón de personas sufren un paro cardiaco. Solo el 8% de los afectados llega a sobrevivir debido a la lentitud de los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia. El invento que os mostramos hoy es un dron que lleva un desfibrilador integrado.

El objetivo de este invento es mejorar la infraestructura de emergencia existente con una red de aviones no tripulados. Estos dones se desplazan a una velocidad de 100Km/h y pueden llegar a su destino en poco más de 1 minuto. Esto es crucial para la supervivencia del paciente en caso de ataque cardíaco ya que aumenta las posibilidades de supervivencia del 8% al 80%. Están estudiando diversas implementaciones futuras en el aparato para que se pueda usar también en emergencias de ahogamientos, diabetes, problemas respiratorios, etc…

El director del proyecto se llama Alec Momont y nos explica en el siguiente vídeo cómo funciona el dron y las ventajas que supondría su implementación en la vida diaria.

Fuente: TU Delft

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