Iba hacia mi trabajo cuando percibí que me detuve bruscamente sin saber por qué. No podía avanzar, el motor no producía sonido, las aves se congelaron en pleno vuelo pero la gravedad no les afectaba, las gotas que previamente nublaban mi visión ahora estaban congeladas en el aire como si de magia se tratase. Mi reloj no avanzaba, el tiempo no seguía, todo estaba congelado frente a mi vista. Abrumado, dirigí la mirada hacia el exterior de mi vehículo para comprobar mi temor. Todo estaba detenido. 


Todo estaba congelado, nada se movía y solo yo podía ser testigo de aquel aconteci… espera un momento. ¿Por qué yo no estaba bajo los efectos de esto? ¿Acaso el causante tenía alguna razón para evitar que me afectara? ¿Existe un causante? Muchas interrogantes entraban en mi cabeza, más de las que normalmente tengo y, esta vez, no tengo una respuesta para estas preguntas.

Bajé de mi automóvil y comencé a caminar sin rumbo aparente, lo que alcanzaba a divisar en el horizonte no era más que una basta soledad, mientras el sol no se dejaba ver tras gruesas nubes negras como el carbón mismo, las cuales no podían seguir su camino al no tener un viento que las impulse.

Mientras continuaba mi travesía buscando respuestas a la cantidad abrumadora de preguntas que surgían logré divisar una figura a lo lejos, la cual corrió con la misma suerte que yo y podía moverse a voluntad en este océano de hielo perpetuo. Nada mas verlo intenté llegar a él pero a cada paso que daba sentía como mi cuerpo comenzaba a pesar, cada vez más, poniendo en peligro mi buena suerte. Comencé a gritar: “¿Quién eres? ¿Por qué sucedió esto? ¿Cómo puedo solucionarlo?” Pero aquel sujeto no respondió, solamente me señaló y comenzó a reír.

El tiempo seguía sin continuar mientras justo frente mío aquel misterioso sujeto se mantenía estático. Sus ropas eran de negro oscuro cual cielo nocturno sin cuerpos celestes visibles, en su mano tenía un bastón que superaba en tamaño a su propio cuerpo y, al final de ésta un trozo metálico en forma de media luna. 

Apenas logré distinguir su figura de aquella situación me temí lo peor. Comencé a correr, intentando escapar de lo que se había convertido en mi pesadilla viviente.

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