Los programas de talentos tienen dos grandes desventajas para los candidatos que postulan por sorprender con su talento. Una de ellas son los nervios; estar frente a un reputado jurado formado por famosos duchos en la música, impresiona. Por el otro es elegir el elemento clave que distinga tu actuación haciéndole ganar puntos en lugar de restarle. La importancia de elegir una buena canción que domine el artista es un buen ejemplo.

Khaya Cohen se enfrentó a ambos problemas, pero principalmente al segundo, cuando con tan solo 15 años se presentó a las audiciones del concurso de talentos Factor X. Con el sueño de sorprender a todos y acabar  convirtiéndose en cantante profesional, subió al escenario y empezó a cantar Sings Her Heart Out, pero el jurado consideró que no estaba dando la talla y se vio obligado a interrumpir la actuación.

Por suerte, la jueza Kelly Rowland le pidió a Khaya que cantase otra canción. Y  así fue como la pequeña neoyorkina se metió tanto al jurado como al público en el bolsillo cantando I Put A Spell On You, de Nina Simon.

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