Flickr: John Morgan

Flickr: John Morgan

La educación es una de las mejores cosas que podremos brindarles a nuestros hijos, por eso queremos que sea siempre la mejor, dentro de nuestras posibilidades. Bajo esta premisa, nos ha llamado mucho la atención el método del ‘bolígrafo verde’, una técnica que, bajo nuestro punto de vista, es brillante.

¿Recordáis cuando el profesor nos señalaba en color rojo todo lo que estaba mal?. Vamos, si tenéis hijos en el colegio veréis que se sigue haciendo. Bien, pues algunos han querido probar algo completamente distinto -el método del bolígrafo verde-, señalando los aciertos en vez de los errores, en un intento por aportar un refuerzo positivo que parece tener una mayor efectividad en términos académicos, así como en lo referido al lado emocional de los pequeños.

A continuación compartimos con vosotros el testimonio de una madre que probó este método:

“Empezaré desde el principio. Mi hija casi nunca iba a la escuela de estimulación temprana, puesto que yo misma me encargaba de esa labor. Cuando estábamos entrenando su mano antes del ingreso en la escuela, nuestro cuaderno se veía tal que así:

boligrafo-verde

¿Notáis la diferencia? Yo no resaltaba con bolígrafo rojo los errores, sino que destacaba con el verde las letras y bolitas que le habían salido bien. A ella eso le gustaba mucho y siempre, después de terminar un renglón me preguntaba: ¿Mami, cuál de todas me ha salido mejor?”. Y se alegraba aún más cuando rodeaba la letra más bonita con las palabras “muy bien”.

¿Cuál es la diferencia entre ambas técnicas?

Normalmente solemos concentramos en los errores. ¿Qué se ha quedado grabado en la mente? Exacto, las letras que quedaron mal, es decir, lo incorrecto. ¿Alguna vez habéis visto letras o respuestas correctas rodeadas con tinta roja?. No, ¿verdad?. Y es que, nos guste o no, nuestro subconsciente tiende a recordar lo que ha sido resaltado.

El método del “bolígrafo verde” consiste en concentrarnos en lo que está bien hecho. Experimentamos emociones y actitudes completamente diferentes. Queramos o no, nuestro subconsciente tenderá a repetir lo que hemos logrado hacer bien (y quedó resaltado). Se trata de una motivación interna completamente distinta: ya no intentamos evitar los errores, sino que nos esforzamos por hacer lo que está bien. Parece lo mismo, pero hay un cambio importante en la estructura del pensamiento.

¿Cómo afectan los errores resaltados en la futura vida adulta?

Flickr: Simply CVR

Flickr: Simply CVR

La respuesta es evidente: desde pequeños nos acostumbramos a concentrarnos en los defectos, en lo que no es correcto y en lo que nos parece mal. Desde el colegio nos han enseñado a pensar así con el bolígrafo rojo. Nos enseñaron a pensar así en nuestros hogares, donde frecuentemente nos hacían ver lo que estaba mal, en vez de felicitarnos por lo que habíamos hecho bien.

De veinte bolitas que había en el renglón tachamos solo una, es decir, diecinueve estaban bien hechas y una mal. ¿Por qué entonces nos concentramos en el error?

Esta costumbre -la de resaltar con boligrafo rojo lo que no es correcto y a la que estamos acostumbrados desde la tierna infancia- perdura ahí hasta la vida adulta, y resulta casi imposible de desterrar. Esa es una de las razones de nuestra sensación de insatisfacción en la vida.

El centro de atención en el que nos concentramos, tiende a tomar un lugar cada vez más importante en nuestras vidas. Desde su niñez, empezamos a tallar la vida de nuestros hijos con el mismo troquel con el que fue tallada la nuestra, y eso no siempre resulta positivo.

Si ponéis en práctica el principio del “bolígrafo verde” veréis que, incluso si no le muestras al niño sus errores, estos irán desapareciendo paulatinamente: él intentará hacerlo bien porque así le place.

Via: genial.guru

Publicado en Familia