Bienvenidos de nuevo amigos y amigas de La Voz del Muro, dada la fecha especial en la que estamos os traigo una historia conmovedora, un milagro que sucedio en el día de Navidad. Una historia increible que muy pocos conocen.

El Milagro de Navidad que ocurrido Durante la 1º Guerra Mundial

Terrible primera guerra mundial, eclipsada por la segunda guerra mundial, se cuentan que las barbaridades, las experimentaciones, el horror vivido a pie de trinchera fue tan brutal tan extraordinario, tan salvaje que sacó todo lo peor que tenemos dentro, pero precisamente esta historia ocurrida un día de Navidad es muy importante por qué surgió en mitad de la barbarie, invadiéndoles una chispa de luz.

Una chispa de paz en plena guerra, primera guerra mundial, año 1914 el día de Noche buena, apenas les separan 40 metros de distancia del enemigo, enemigo entre comillas como vamos a ver ahora. Están pasando un frio tremendo, están heridos, algunos incluso van a perder los dedos de las manos por congelación y los dedos de los pies, que terminológicamente se va a acuñar como pies de madera.

En esa tremenda soledad y en ese tremendo frío se produce el milagro, se produce una chispa de calor, los soldados británicos que están como dije antes a apenas cuarenta metros, ven repentinamente como están adornando con unas giznaldas unos abetos, iluminándolos. Esto fue un detalle que tubo el último emperador, Guillermo segundo de Alemania, que envió a sus soldados esos objetos navideños junto con ranchos de comida, pan, salchichas y licores.

Están en las inmediaciones de Bélgica, unos meses antes en Julio, el ejército alemán ha invadido Bélgica en su afán por conquistar Paris a toda costa, pero sin embargo se encontró con una contraofensiva brutal que les obligó a cavar esas trincheras en las que vemos a estos soldados heridos, en unas condiciones infrahumanas.

Las trincheras del horror, quizás las más terribles de la historia de la humanidad en la primera guerra mundial en esta comarca. Unos tiempos en los que ellos se batían a cuchilladas y culatazos en el cuerpo a cuerpo, era verdaderamente tremendo, no es como ahora, antes era espeluznante ver esas acometidas, esas ofensivas con la valloneta calada, de esos fusiles que llevaban los alemanes y los britanicos.

Como decía anteriormente se produce una chispa de esperanza, de paz, ha llegado el día de Nochebuena y en la trinchera de los británicos se crea cierto desconcierto al divisar esos abetos iluminados, empezando a percibir unos rumores que se van intensificando hasta constituir todo un cántico a la paz.

Entonces, en ese momento nos encontramos con una escena que no es ficción, en una trinchera donde antes había habido muertes, despedazamientos, el ser humano completamente enfurecido ganando metros de terreno, se dibuja una escena en la noche de Navidad, un abeto, el abeto culpable de que tanto el alemán como el francés coinciden en una noche helada cantando el mismo villancico en diferentes lenguas.

Publicado en Insólito
Fuentes consultadas:
http://planetamisterio.net/