Parece que ya queda atrás este verano tan sofocante que hemos pasado en el hemisferio Norte. Seguramente ya lo habréis oido en más de una ocasión, pero este 2015 ha sido el más caluroso del planeta desde que se tienen registros de temperatura -que vienen a ser unos 160 años-.

Hoy no vamos a entrar en si tenemos la culpa o no la tenemos los seres humanos. No son pocas las investigaciones que apuntan con su dedo acusador sobre nuestro modo de vida y la emisión de gases invernadero como principal causante del cambio climático, pero como ya he dicho antes, hoy toca hablar de algo más preocupante si cabe.

Según los registros de la Administración Nacional Oceánica Atmosférica el aumento de la temperatura está afectando a todo el planeta excepto a una pequeña zona al sur de Groenlandia. En este lugar, lejos de aumentar las temperaturas, han empezado a disminuir.

La zona azul es el lugar donde las temperaturas en vez de subir, están bajando.

La zona azul es el lugar donde las temperaturas en vez de subir, están bajando.

No se tiene una explicación clara del porqué de esta situación. Los científicos temen que la disminución de la temperatura de la superficie del Atlántico Norte, sea una prueba de un fatal escenario climático no muy lejano.

Creen que esta disminución puede ser debida a la desaceleración en el Atlantico de la circulación termohalina, también conocida como cinta transportadora oceánica de retorno del atlántico norte.

¿Por qué se está deteniendo esta corriente submarina?

Tampoco se tiene una explicación 100% segura. Lo que si se sabe es que las variaciones de temperaturas y el grado de salinidad influyen directamente en estas corrientes.

En el Atlántico Norte el agua fría se hunde rápidamente al ser más densa -por efecto de la sal- esto hace que el agua caliente proveniente del trópico ocupe su lugar, donde se enfría, se hunde y se vuelve a repetir el proceso de manera infinita. Estos cambios de temperatura producen el movimiento de las aguas creando las corrientes que dan lugar a la circulación tremolina.

Debido al calentamiento global los polos se derriten, añadiendo agua dulce al mar, esto varia sustancialmente la concentración de sal en el agua y hace que el agua fría, sea menos densa y por lo tanto le cueste más hundirse. Si le cuesta más hundirse la sustitución del agua fría por la caliente se hace más lenta y, por lo tanto, las corrientes se ralentizan.

¿Qué sucedería si la circulación Termohalina se ralentizarse o detuviese?

En primer lugar, la circulación termohalina se encarga, en gran parte, de regular el clima en todo el planeta, por lo que los efectos de que esto sucediese se notarían a nivel global.

No se tiene claro qué pasaría, porque la última vez que sucedió algo similar fue en la llamada “pequeña edad de hielo” que duró desde el año 1300 hasta 1850. Lo que sucedió entonces fue que Europa vio disminuida su temperatura, especialmente en el norte y el centro. Hubo menos huracanes en el atlántico, por lo que las nubes tuvieron menos movimiento y esto provocó grandes sequías en el África Subsahariana.

Todo esto choca de frente con el aumento de temperatura que está provocando el calentamiento global, así que, ante dos consecuencias tan opuestas frente al mismo suceso, no se tiene la más remota idea de lo que podría suceder llegado el caso.

Para no dejaros con mal cuerpo después de leer este artículo acabaremos diciendo que los científicos ya se han puesto a trabajar para determinar las causas que producen este fenómeno y, si es posible, atajarlas de raíz.

Fuente: Contenidos, La información

Publicado en Ciencia