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Arrojó las figurillas del Belén contra el suelo y poseído por una furia descontrolada e infernal, las pisoteó hasta destrozarse los zapatos. Sobre la alfombra que presidía la entrada, apareció un gran charco de sangre. Después, dicen los que lo vieron, se transformó; de su boca y por la comisura de los labios, fluía un espumarajo de aspecto viscoso, como si se hallase infectado por el virus de la rabia, vomitando, a la vez, espasmódicamente, una bilis negruzca, mientras se revolcaba hecho un ovillo, con claros síntomas de enajenación …, su rostro demudado, el aspecto horrible de su semblante, los ojos sanguinolentos …; le tuvieron que suministrar una fuerte dosis de ultranquilina para poder reducirlo.

Luego, unos mozos con largas batas blancas, le colocaron la camisa de fuerza y le introdujeron en una ambulancia conduciéndole hacia paradero desconocido. Balbuceó, entrecortadamente, algunas palabras: me miraba, …sus ojos, …el dolor del mundo, …, me miraba, .. ; ello, antes de sumirse en el más negro silencio, un silencio espeso cobijado en el fondo de sus pupilas sin luz.

El padre Ascario, experto en fenomenología paranormal y eminente exorcista, no lo dudo; requerido por los familiares, tras exhaustivos análisis, había llegado a una conclusión: el asunto parece claro …, creo que nos encontramos ante uno más de los innumerables casos de posesión de estos últimos tiempos; se ha abierto la puerta del inframundo -justificaba su veredicto-, de su seno han surgido criaturas repelentes que han adoptado nuestra figura; entes incorpóreos que han usurpado nuestro espíritu, monstruos abisales, antiguos demonios, bestias dormidas a la espera de los primeros síntomas de flaqueza de esta sociedad decadente. Ha llegado la última hora; será una larga guerra; por el camino pereceremos muchos.

El Sr. Presidente, que creía tener en sus manos todo el poder del mundo, no es más que una víctima; una pobre víctima de sus debilidades y miserias. No cabe más que rezar por su sufriente alma e implorar misericordia.

Publicado en Relatos