Ya sabéis que sentimos una profunda debilidad por los lugares prohibidos, como por ejemplo la Isla Sentinel del Norte, a la que recomiendo que jamás viajéis si es que queréis seguir con vida; o aquellos a los que los expertos recomiendan que no vayamos, pues estaríamos poniendo nuestra salud en serio riesgo. Sin embargo, hoy hemos querido mostraros un lugar en el que los hombres no tienen cabida alguna. Me refiero a Umoja, una pequeña población africana habitada exclusivamente por mujeres.

Umoja es una pequeña aldea de Kenia que comenzó siendo un refugio para las víctimas de abuso sexual. Quince años después de su fundación, el pueblo está prosperando considerablemente. Gracias a las imágenes de la fotógrafa Georgina Goodwin, haremos un pequeño tour por la comunidad habitada por un solo sexo, desvelando qué motivos les llevaron a vivir en la clandestinidad y conociendo todas sus costumbres:

Umoja, que significa “la unidad” en swahili, fue fundado en 1990 por un grupo de 15 mujeres, todas ellas víctimas de violación a manos de los soldados británicos locales. Actualmente también residen mujeres que escaparon del matrimonio infantil, la mutilación genital femenina y violencia doméstica

aldea_Umoja_7

Rebecca Lolosoli es la fundadora y matriarca del pueblo. La idea de crear una comunidad constituida únicamente por mujeres se le ocurrió durante su estancia en el hospital, después de que unos hombres le dieran una paliza bruta por hablar a las mujeres de su pueblo sobre sus derechos

aldea_Umoja_9
En 2008, Lolosoli fue invitada por las Naciones Unidas para asistir a una conferencia mundial sobre el “empoderamiento” de la mujer en Nueva York.

Actualmente residen unas 47 mujeres y 200 niños en Umoja. Aunque sus habitantes viven frugalmente, estas mujeres y niños son increíblemente emprendedores, pues ganan ingresos regulares que les proporcionan alimentos, ropa y vivienda para todos

aldea_Umoja_1
Las mujeres de Umoja han creado un centro cultural y un camping para los turistas que visitan la cercana Reserva Nacional de Samburu. Con los beneficios obtenidos han conseguido repoblar y florecer la zona, incluso han podio contratar los servicios de varios hombres para atender a los rebaños.

Lolosoli y su comunidad han tenido que hacer frente, en numerosas ocasiones, a los ataques y amenazas de los hombres procedentes de las aldeas vecinas, pero estas mujeres no se dejan intimidar

aldea_Umoja_2
La aldea de los hombres intentó levantar, sin éxito, una oferta turística similar. Además, muchos se han mudado a otros lugares y han tenido problemas para contraer matrimonio, pues muchas de las mujeres de la zona han decidido seguir el ejemplo de Lolosoli.

“En el exterior, las mujeres están siendo gobernadas por los hombres para que no puedan obtener ningún cambio”, asegura Seita Lengima, una anciana de la aldea. “Las mujeres de Umoja viven en libertad.”

aldea_Umoja_3

Pero, si los hombres no están permitidos en la aldea, ¿de dónde vienen los niños?. Samuel, un anciano de una aldea cercana, cuenta que las mujeres de Umoja conocen a los hombres en las ciudades. Después, estos hombres realizan incursiones nocturnas en la aldea, cuando nadie les ve

aldea_Umoja_4
Una joven de Umoja dice que tiene 5 hijos, todos ellos de padres distintos. “En nuestra cultura no está bien visto tener hijos sin estar casada, pero es mucho peor no tener ninguno. Sin niños no somos nada.”

Jane, que llegó a Umoja huyendo de su abusivo marido y tras ser violada por varios Gurkhas, afirma que desea quedarse en el pueblo para que sus hijos puedan seguir yendo a la escuela y sean libres para casarse con quien ellos elijan

aldea_Umoja_5

Muchas mujeres confiesan que no pueden imaginarse cómo sería convivir de nuevo con un hombre después de haber conocido Umoja

aldea_Umoja_6
María, de 34 años, confiesa que fue vendida cuando tenía 16 a un hombre de 80 por una manada de vacas. “No quiero abandonar nunca esta comunidad, donde las mujeres somos apoyadas. No tenemos mucho, pero en Umoja tenemos todo lo que necesitamos.”

Fuente: theguardian

Publicado en Cultura y ocio