A lo largo y ancho del mundo existen multitud de tradiciones que pueden parecernos un poco extrañas, sobre todo si somos completamente ajenos a esa cultura. Estas costumbres abarcan todos los aspectos de la vida cotidiana. Desde ritos funerarios hasta celebraciones como la Navidad o las bodas, estas prácticas tienen sus peculiaridades en cada parte del globo.

La que os vamos a relatar hoy es bastante extraña, curiosa y, por qué no decirlo, macabra. Se trata del Festival de Ma’nene y se celebra cada 3 años en la isla Sulawesi, Indonesia.

Debido a su explicitud y para evitar herir sensibilidades, las imágenes que os mostramos a continuación están ligeramente modificadas. Para verlas sin censura solo tenéis que pinchar en la fuente, debajo de cada una de las fotos.

Los habitantes de la región de Toraja desentierran a sus difuntos para limpiarlos, acicalarlos e incluso cambiarles la ropa si fuese necesario. Esta es la forma que tienen de mostrar amor y respeto hacia sus familiares fallecidos.

El nombre del ritual podríamos traducirlo como ‘ceremonia de limpieza de cadáveres’, el cual lleva celebrándose desde hace más de 100 años.

Uno de los acontecimientos más importantes en la vida de los habitantes de Toraja es su funeral. La mayoría ahorran durante toda su vida para poder costearse un entierro lo más elegante posible.

En ocasiones, el funeral del difunto no es celebrado hasta varias semanas o incluso años después de su muerte. De este modo, la familia tiene tiempo para ahorrar y conseguir dinero para un funeral respetuoso y extravagante a partes iguales.

Estos funerales pueden llegar a durar varias semanas. Además, los Torajanos creen que el espíritu de una persona muerta debe descansar en su lugar de origen, por lo que transportan a los difuntos hasta su aldea natal y allí les dan sepultura.

Pero esta no será la última vez que verán a su querido familiar. El cuerpo es envuelto en sábanas para conseguir que se deteriore más lentamente. Durante el Ma’nene también suele ser habitual reparar o cambiar los ataúdes, si la situación lo requiere.

La isla de Sulawesi está habitada por multitud de tribus indígenas. Estas aldeas apenas habían tenido contacto con el exterior hasta la década de los 70, cuando los misioneros holandeses llegaron a la zona.

Otra curiosidad de la aldea es que se anima a los habitantes a casarse con sus familiares, aunque siempre más allá del cuarto grado de consanguinidad. En su sistema de creencias la muerte no es el fin, solo es un paso más en su viaje espiritual.

Lo que para muchas culturas podría ser una falta de respeto hacia los difuntos, para esta gente es la mayor prueba de afecto y veneración que pueda existir.

Fuente: DailyMail, artículo por La Voz del Muro

Publicado en Insólito