1:38 A.M.

Toda la tarde él ha pensado en ella, visualizando desde sus dedos largos y delgados hasta la sonrisa que deslumbra como un faro. Desde sus grandes sueños por cumplir hasta sus deseos más locos por venir. 

4:25 P.M. 

No trata de desconcentrarse en lo que hace en el día, pero es imposible, haciendo que sus pensamientos se crucen logra marcar un error en aquel documento que pedía la fecha, coloca otra fecha, coloca la fecha de su cumpleaños. Al darse cuenta suelta una pequeña sonrisa asumiendo que sus agitados pensamientos sobre ella no dejaban que actuase correcto.

1:15 A.M.

Levanto su mirada dejando de escribir por un momento para ver la hora en el tiempo en que pensaba en su futuro con ella, mientras la música de fondo acompañaba el ritmo de su mano derecha escribiendo en el papel donde anotaba hasta los más mínimo que sentía aquel día que fue para su casa.

Se preguntaba que sería de ellos dos para el nuevo año que estaba a punto de ocurrir en dos días, le emocionaba la idea de comenzar el año dos mil diecisiete  junto a ella, tenía tantos planes: uno de los primeros era viajar y un pequeño picnic no tan común ya que iban de la mano las cervezas.

-Quiero hacerla vivir, quiero que sea feliz. -Dijo mientras imaginaba las miles de escena en la que aparecía ella y él. 

2:24 A.M.

Lleva una hora y media escuchando canciones y decidiendo cual sería perfecta para dedicarle.

-No encuentro ninguna. Acaso es tan difícil encontrar una canción para todo lo que estoy sintiendo por ella en todo momento. -Se decía a él mismo con una cara de angustia. 

  

Se ha tomado tanto tiempo para sembrar esa raíz de amor que crece a medida de que envejecen, esa raíz que se endurece por ese gran amor que se tienen.

Esa cofia que ha permanecido intacta desde la primera mañana que la vio sentada .

Aquella raíz que lo mantiene de pie y en alto, siempre y cuando ella permanezca a su lado. 

Publicado en Relatos