Nunca pensé en el momento en que tendría que pasar por esto. Aunque habían señales que indicaban un desenlace similar.

A amigos y conocidos les estaba pasando y, a mi edad, era una cuestión que de vez en cuando me atormentaba la mente…hasta que sucedió.

El 19 de diciembre del año pasado mi papá cayó en coma producto de un paro cardiorrespiratorio y el 1 de enero siguiente murió.

Muchas emociones se me vinieron encima, y me ahogaban. Pena, dolor, tristeza, rabia, impotencia, la negación de Dios y la blasfemia. Todo junto y sin darme tregua…soledad…

“Bienvenido al club” me dije.

Tantas cosas vivimos juntos, tantas por vivir…

Extraño a mi padre.

Pero eso no sería lo peor. Los parientes se esfumaron, todos quienes dijeron amarlo y hacerlo su favorito se perdieron como…se perdieron. Desde el funeral he visto con suerte a dos. No hay llamadas ni saludos por face.

Mi madre, mi hermana y yo quedamos excluidos de sus círculos y ni me interesan. Siempre han sido un montón de hipócritas, falseando y solapando sus vidas miserables y mediocres.

Mis emociones me superan.

“No le cuenten a mi mamá, por su delicado estado de salud” decía una tía…

La vieja tiene más de 90 años!!! Qué quieren, que viva para siempre o que quede de semilla??

Se están muriendo todos y ella sigue por ahí haciéndose la loca.

¿Por qué no murió ella? (nunca quise a mi abuela parece)

Hoy me siento carcomido por dentro, pero como buen artista, hay que disfrazarlo y mostrarle a los demás que soy de acero bañado en aceite.

No los lateo más, comprendan que sólo quise desahogarme un poco y compartir mis emociones.

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