Cuando por circunstancias de la vida nos vemos obligados a dejar atrás a nuestros perros, la añoranza y la desolación de nuestro corazón son una constante durante todo ese tiempo. El hueco que han logrado hacerse en nuestras vidas es irreemplazable.

Eso debió sentir la joven militar que veréis en el vídeo de hoy. Después de ser enviada de misión durante un año, no tuvo otra elección que dejar a su mejor amiga perruna, Laila, con una familia adoptiva que la ha amado y cuidado como si fuera suya.

Transcurrido el año, la solado regresó a casa. Obviamente, lo primero que hizo fue acudir al domicilio de la familia adoptiva de Laila, para reencontrase con ella y continuar felizmente sus vidas.

Cuando veáis la reacción de ambas amigas, estoy seguro de que no podréis evitar emocionaros. Es cierto que Laila tarda un poco en reconocer a su ama, pero cuando es capaz de recordar su olor, el animal estalla en júbilo de ilusión desbocada y enternecedora.

Si te ha gustado esta entrañable escena, compártela con todos los amantes de los perros que conozcas, pues apuesto a que les encantará.

Vía: NJ.com

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