Siempre he odiado pensar que mis familiares tendrán que visitarme en un frío cementerio cuando muera. No me gusta pensar que mi cuerpo guardará descanso eterno lejos de casa y de mis lugares especiales.

Ser incinerado y que lancen mis cenizas al viento me pareció siempre más idílico y eterno, pero reconozco que hay personas que necesitan tener un lugar que frecuentar para sentir conexión con los suyos.

Por ello, una empresa ha encontrado un nueva forma de honrar a los seres queridos, el “diamante de los caídos”.

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La empresa Algordanza, con sede en Suiza, ha creado lo que ellos llaman, el “diamante de los caídos”, un proceso especial para convertir las cenizas mortuorias de un ser querido, en un verdadero diamante.

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El carbono es el elemento necesario para crear diamantes y se encuentra en el cuerpo humano en una proporción del 18%. Tras la incineración, Algordanza es capaz de extraer y utilizar el 2% de carbono que queda en las cenizas.

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Una vez que el grafito se calienta a 1480 grados celsius, se presuriza en esas enormes máquinas de una manera que imita la presión, creado un diamante natural.

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El color depende de los niveles de boro contenidos en las cenizas. Los colores pueden variar entre el blanco y el azul oscuro.

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Sorprendentemente todo el proceso, sin incluir la cremación, cuesta unos 3600€, mucho menos de los 6000-9000€ que cuesta una sepultura promedio.

Recordamos que otras de las alternativas “naturales” a las ya conocidas eran las Urnas Bios, que transformaban las cenizas en un árbol. Una bonita manera de dejar nuestra huella en el mundo.

Fuente: algordanza.ch

Publicado en Miscelánea