Situada dentro del cementerio de Evergreen en New Haven, Vermont (EE.UU) se halla una insólita tumba de planta cuadrada construida en granito. Sin embargo, no es la forma lo más curioso de este pequeño monumento funerario, sino la pequeña ventana de 90 centímetros cuadrados que hay en su centro.

Se trata de la tumba del ilustre doctor del siglo XIX, Timothy Clark Smith, quien durante toda su vida sufrió de una acusada tapefobia, miedo intenso e irracional a ser enterrado vivo.

Una tumba con vistas al mundo

Durante los siglos XVIII y XIX era habitual leer en los diarios noticias sobre personas dada por muertas y enterradas que, de repente, volvían a la vida; un fenómeno conocido como Síndrome de Lázaro

La leyenda decía que muchos ataúdes exhumados contenían arañazos en su interior y que los cadáveres eran encontrados con extrañas posiciones y muecas de angustia. 

Sin duda, El entierro prematuro de Edgar Allan Poe contribuyó a extender este miedo patológico entre la sociedad. Tanto que muchos ilustres inventores trataron de poner remedio a este hipotético problema.

Patente del sistema de aviso para personas enterradas vivas de Krichbaum

Como médico, Clark había sido testigo de varios casos de catalepsia que llegaron a obsesionarle. ¿Y si él mismo caía preso de un sopor invencible y al despertar hubiera sido enterrado? ¿Qué podía haber más horrible que una segunda y verdadera muerte por inanición allí abajo?

The Chirurgeon’s Apprentice

Sentía auténtico pavor ante tal idea, y por ello, dedicó gran parte de su tiempo libre a idear formas de comunicarse con el exterior en caso de ser enterrado vivo por error. 

Clark hizo constar en su testamento la forma en que debía ser enterrado pero diseñó su tumba en vida

Sistema de detección de vida patentado por el conde Karnice-Karnicki de Bélgica en 1897

La tumba de Clark poseía más de 3 metros de profundidad, pero hasta el subsuelo podía llegar la luz gracias a una pequeña ventana de vidrio

Desde el exterior, nadie lograría ver su cadáver

Pero desde el interior, él sería capaz de ver luz del sol y contar el paso del día y la noche

Además, sus gritos podrían resonar con fuerza y ser amplificados por la estructura

Y por si se hallase impedido para hablar, se haría atar una cuerda a la muñeca con la que tirar de una campana situada en el exterior. Por si esta también fallaba, otra campana le acompañaría en su lecho

Un tubo de respiración y unas escaleras al exterior completaban el conjunto funerario

El día 31 de Octubre de 1893, durante la noche de Halloween, el Dr. Timothy Clark Smith falleció y por suerte para él fue algo definitivo. En cualquier caso y a pesar del certificado de muerte expedido por un colega, fue enterrado siguiendo su instrucciones. Allí yace desde hace 124 años. 

Publicado en Insólito
Fuentes consultadas:
http://www.atlasobscura.com/places/grave-timothy-clark-smith
http://www.cultofweird.com/death/timothy-clark-smith-grave/