El pasado 11 de abril del 2014 tuve el honor de compartir una tarde, con preludios primaverales en Sevilla, en los salones del Hotel Meliá “Los Lebreros” junto a un par de tazas de café con el Poeta del alma y conquistador de la palabra, la rima o el verso: “Jorge Ofitas”. 
Autor de coplas, novelas y relatos, entre sus publicaciones se encuentran los libros “La Salobre quietud de tu indiferencia”, “Ámbar y Jazmín” (Tomo I), “El Belén Multiversos” y “Amar de los amares”. Todos ellos acompañados de más de cinco mil poemas, otras obras inéditas y más de veinticinco obras literarias registradas.
Inventor y creador de pasiones no podía ser menos, pasional y apasionado por la vida, por su gente, por su naturaleza, por el mar que le oxigena y le transforma en su renacer. Animal de costumbres exquisitas, hombre y humanizador de la palabra, del sentir y de la sensibilidad propia que el estro enriquece y catapulta al innovador y creativo del arte, la cultura y la pluma.
Poeta de espumas marinas, fotógrafo de imágenes sublimes, pintor de sentires andaluces “Jorge Ofitas” es el crisol donde el alma del Juglar se funde con el verso, las letras y los placeres de su existencia para convertir al artista en el nuevo néctar de la plenitud. Jorge fluye por la arteria principal donde los grandes escritores destilan a borbotones palabras y sentimientos auténticos; Jorge, amante de la fiesta donde se regala un libro y una rosa, refleja en el cristalino mar Mediterráneo un alma limpia que purifica el oxígeno que le rodea.
Creyente del sustento místico para sobrevivir, cree que la Iglesia debe de sacar los verdaderos libros y darlos a conocer, ser francos y sinceros y no seguir evangelizando con los dogmas de fe que siempre han predicado.
Jorge Ofitas quien alambica conocimientos y aporta ímpetu, sabiduría e ilusión creadora inagotable, es fuente de atentas palabras, originales miradas penetrantes y vivaces sentires de un trozo de tierra, el que le vio llegar, el que le vio nacer: las playas de poniente de la Línea de la “Inmaculada” Concepción. Flor masculina por antonomasia que nace en ese templo materno que forma en su oquedad el vientre femenino y mana en un natural acto metafísico, recordado al detalle, a los pies de un pueblo de pescadores con sus barcas y aparejos de trabajo. Jorge de ascendencia Italiana, Polaca, Vasca, Aragonesa y Andaluza vive sus cinco primeros años de vida afincado en las playas que bañan la roca de Gibraltar, la Bahía de Algeciras y, en el medio, arropada por siglos de historia: un estrecho, plano y lineal. Territorio, mudo testigo, donde hace poco más de un siglo y cuarto se funda una joven ciudad llamada “La Línea de la Concepción”.

“Una palabra que pronuncias es tu esposa, la que callas es tu amante.”
Proverbio Árabe

ENTREVISTA A JORGE OFITAS

¿Jorge de donde emergiste a este mundo y quien es Jorge Ofitas?

De la creación y la creatividad. Recuerdo perfectamente a mi luz interior un 15 de Julio llegar a la Bahía de Algeciras a los pies de la playa de poniente de La Línea de la Concepción y llegar al mundo. Ese es mi primer recuerdo, a partir de entonces existe una laguna. Nací a las tres y media hora solar con seis kilos y medio un quince de Julio. Soy Cáncer con ascendencia Géminis y me equilibra Libra como signo nocturno. Desde entonces hasta hoy día soy escritor, poeta, novelista… Escribo sobre cualquier temática. Sobre todo amo al TODO, a todos. Soy muy espiritual, amoroso y bondadoso aunque algunas veces sea algo arisco, a pesar de ello me defino como una persona muy empática, amorosa con los demás y comprometido con el autoconocimiento. Creo soluciones para el mundo y vivo sereno, valiente y seguro de mí mismo. Digamos que esta es mi afirmación más profunda. Dentro de ello soy una persona normal y corriente al que le gusta muchísimo la vida.

¡Háblame del mar Capitán Nemo!

Como digo en mi “Diario de Abordo” todos venimos de él. El mar para mi es vital. Tierra adentro sufro. Me gusta donde vivo, me siento a gusto pero sin el mar sufro mucho. Vives en Sevilla, centro de la región Andaluza.

Dos equipos de fútbol, ¿Sevillista o Bético?

Esa respuesta es muy delicada, nuca se sabe a quién puedes tener al lado (reímos como posesos).

Soy culé, tu tranquilo.

Es fácil ser del Madrid o del Barcelona siempre ganáis.

A ver, soy de los que lo sienten. Soy desde que tengo uso de razón del F.C. Barcelona, no por que ganemos o dejemos de ganar, es un sentimiento.

Bueno, como soy muy sincero y no escondo nada, bondadoso, amoroso como los ositos, te lo voy a decir. Yo soy Sevillista hasta la muerte. Pero no soy anti-bético. Si hay un equipo que se enfrenta al Betis y no es el Sevilla yo quiero que gane el Betis. Es otro equipo de la ciudad donde soterré mis raíces. Es un equipo de mi ciudad. Sé que los Béticos son anti sevillistas y lo acepto pero soy como soy, amante de mi ciudad… Y de la vida.

Eso me transmites. ¿Socio numerario?

Desde muy pequeñito. Mi padre me bajaba a los vestuarios. Las viejas glorias me firmaban: ¡Sevillista hasta la muerte! Esa es una de mis pasiones aquí en Sevilla junto a la primavera.

¿Qué lugar tuvo el privilegio de verte nacer?

La Línea de la Concepción, Cádiz al comienzo de la calle Sol, justo frente a una roca que llaman el Peñón de Gibraltar, por si alguien no lo sabe (ríe). Mis primeros años de vida me crié en la Bahía de Algeciras entre “Piojosos” y “Especiales”. Con cinco años me vine a Sevilla donde eché mis raíces.

Bonita tierra gaditana, ¿te quedan recuerdos de aquellos primeros cinco años de vida?

Yo lo recuerdo todo. Antes de contarte algún recuerdo he de decirte que yo tenía la costumbre de salir siempre huyendo hasta que el médico le dijo a mi madre que tenía que amarrarme. Me escapaba muchas veces y recuerdo que mi padre me daba dos cincuenta los domingos, vamos lo que era antiguamente una perra gorda y, con dos añitos y pico, me iba al quiosco de frente de mi casa a comprar chucherías. El detalle a recordar de esos momentos era más aún singular, le pedía al quiosquero las chucherías rimando.

¿Me cantas algunas de aquellas rimas?

Por ejemplo: “Quiosquero, dame unos caramelos Sugus, y sepas que te quiero” o “Dame un paquete de pipas y unos chicles, te doy los buenos días, te quiero vida mía”. Cosas así de crío que llegó a llamar la atención en mi familia. Decían:

– ¡Este niño tan chico y rimando!”

¿Porque te escapabas?

No es que me perdiera o me escapara corriendo, sino que yo me iba a descubrir mundo. Y en un campo de Polo que había en La Línea un día un médico inglés le dijo a mi madre, quien no dejaba de llorar preocupada por mí cuando desaparecía, que no se preocupase que tan pequeñito como era, era especial, que aquello no era malo.

¿Algún otro recuerdo?

Los sabores tan jugosos de las chocolatinas de Gibraltar, la armonía que existía con el pueblo de los Gibraltareños antes del cierre de la verga. Recuerdo los olores y sabores del pan, aquellos aromas tempranos de mi vida, pero sobre todo el mar. Recuerdo que cruzaba hacia las barquitas que estaban frente a mi casa, me perdía entre ella, me ponía a andar… Recuerdo aquellas noches de “Calma Chicha”, sin viento. ¡Preciosas!

Después de las coincidencias tan cercanas que tenemos ambos, habiéndonos conocido quizás de pequeños, los dos hemos compartido vivencias, personas cercanas, quiero que me vuelvas a sorprender (Se sorprende, nos sorprendemos al conocer más de dos y de cinco coincidencias muy personales y vivenciales. Las casualidades no existen, ambos pensamos del mismo modo.) ¿Rememorarías tus recuerdos?

Recuerdos de infancia por ejemplo el sabor y el olor a pulpo asados de la Calle Real sensaciones que me hicieron regresar a la tierra, me encantaba y me encanta. Otros recuerdos, los soldaditos de plomo que me regalaba mi padre comprados en una juguetería junto a la famosa tienda de discos de la misma calle Real, la confitería OKAY fundada por Don Manuel Gavira en el 61, Almacenes Mérida, los paseos en el carrito de bebé por el “Paseito Fariñas”. Las escapadas cuando me iba con mi padre a repartir en el furgón. Recuerdo la barriada de “La Atunara” y su playa con sus chiringuitos y los espetos de pescadito recién sacados del mar y que no eran sólo de sardinas…

¿Quiénes eran tus padres?

Mi padre era Maestro Panadero, Maestro Especialista en sus productos y comercial innato. Un luchador toda su vida, tenía una Cooperativa de pastelería y panadería con cuatro socios que tuvieron que separarse por asuntos sociales de la época. La primera panadería se llamó hasta el cierre “La Sevillana”, en la Calle San Felipe. De mi madre recuerdo que nunca dormía, era incansable. Se quedaba planchando hasta muy tarde.

¿Y tus padres? ¿Han sido personas con una vida curtida o han vivido tranquilamente siempre en la Línea hasta que se vinieron a Sevilla?

No, mi padre sirvió en la Marina después de la postguerra y cuando conoció a mi madre se fueron a Madrid, Majadahonda más concrétamente donde nació mi hermana Rosa María, siete años mayor que yo. Luego ellos se fueron a San Sebastián a trabajar con los Vascos. Y aunque a mi madre le hubiese gustado quedarse en Euskadi, le gustaba la forma de ser de los Vascos y la tierra, mi padre quiso venirse al sur que fue donde yo nací después de mi hermana.

¿Recuerdas la época cuando no existían diferencias entre ciudadanos Linenses (Españoles) y Gibraltareños (Llanitos)?

Había mucha vida, realmente no existían esas diferencias ideológicas, todos éramos iguales, éramos hermanos.

Y ¿Qué pasó para que eso dejara de ser lo que era?

Franco se lo cargó.

Faltan algunos hermano más, ¿no?

Sí, mi hermana Lola, muy quisquillosa ella, con la que he tenido mucha más proximidad, quizás por la edad. Nació en La Línea, tres años después que yo. Y luego está mi hermano Fran, Sevillano del barrio de Triana.

¿Recuerdas aquél viaje de cambio de ciudad con cinco años?

Siempre quedará en mi memoria.

¿Cuál es tu opinión de la Línea de la Concepción?

Nací en uno de los lugares más bellos de la tierra. Antes de las petroquímicas las playas de Puente Mayorga eran un vergel. Se veían hasta las ballenas. Era una playa inmensa. Pero la llegada de las fábricas, por jugada política, fue el motivo del cierre de la verja y en parte cambió el rumbo de la historia y nuestra salud, la de los que hemos vivido y de los que siguen viviendo cerca de aquellas chimeneas.

¿Que seguridad tienes para decir esta afirmación?

Uno de los políticos de la época dijo que la gente se moría de cáncer por fábricas de este tipo, y Franco dijo que mejor se murieran de cáncer que de hambre. Y claro la Alcaldesa actual de “La Línea” Gema Araujo, dice la verdad en cuanto a que en los años sesenta “La Línea” era muy potente.

¿La faceta humanista en ti, como surge?

Siempre he sido escritor. De pequeño tuve siempre mi “Maleta de los Sueños”, pero nací en una familia de generaciones empresarias por ambas partes. Mi padres como en el éxodo judío de Egipto tuvieron que salir huyendo de La Línea, parece jocoso y exagerado pero yo lo digo con la exageración andaluza (que es de obligada mención) después de tener que dejar una deuda en el Banco de Jerez de sesenta millones de pesetas, y esto no es exageración. ¡Hazte una idea! Todos los socios tuvieron que migrar y se dispersaron hacia Valencia, Madrid y Sevilla donde acabé yo echando mis raíces y estudiando en el Colegio Santo Tomas de Aquino en la sevillana calle de Recaredo. Mi faceta de estudiante tuve que dejarla en Empresariales debido a que con veinticuatro años tenía cincuenta personas, quince de ellos comerciales, a mi cargo como gerente de la empresa familiar y el volumen de negocio era tan exagerado que no podía seguir. Lo tuve todo pero, sin saberlo, era infeliz.

Entonces es que tenías otras necesidades que cubrir.

Yo ganaba muchísimo dinero, muchísimo pero no me acababa de llenar. Con treinta y tres años una persona a la que conocí me abrió los ojos, me tocó las campanas. Yo no me adaptaba al mundo empresarial, donde todo se basa en una serie de consignas. Ni malas ni buenas, pero contra natura, sí. Yo nací con un patrón biológico, con un perfil diferente y uno busca su razón de existir y se pregunta ¿yo quien soy?

¡Buf! ¡Qué pregunta!

Uno comienza a practicar la introspección. Yo nunca dejé de escribir en mis ratos libres. Y fue desde entonces, desde los treinta y tres años, cuando sin ser aún profesional me dediqué a escribir como única actividad. Fue cuando me di cuenta que yo era un escritor, un poeta.

Algunas obras publicadas, ¿verdad?

Sí, tengo cuatro obras a la venta. La primera es un drama poético, de fantasía basada en la sociedad actual que se llama “La Salobre Quietud”. Hay también un libro de ocho relatos cortos con matices poéticos, filosóficos, metafísicos, astrológicos… un cóctel escrito de forma sencilla y muy amena para todo tipo de lectores, se llama “Ámbar y Jazmín” (Tomo I). Hay otro libro de poesía que es parte de un libro mayor. Trata todo tipo de poesía, todo tipo de amor, se llama “Amar de los Amares”. Este en concreto no es un tipo de poesía encriptada o encasillada en el romanticismo sino versa de muchos tipos y habla sobre la naturaleza, el amor, etcétera. Y luego tengo otra obra que es un cuento de Navidad donde mezclo la religión y la ciencia, que se llama el “Belén Multiverso” que trata de un Cristiano religioso y científico obsesionado con viajar en el tiempo al pesebre para comprobar si lo que se cuenta en la Biblia es como fue en realidad. Estos son los cuatro títulos publicados y en venta, ahora.

¿Alguna mala experiencia en el mundo editorial?

Bueno si, el primer libro que escribí fue de Ciencia Ficción que versa en el año 2355. Fue una obra que tuvo un proceso bastante traumático. Llegó muy lejos pero no tuve los reconocimientos que me hubiesen gustado. Me presenté al “Premio Primavera del Corte Inglés Espasa Internacional” en Madrid y tuve una muy buena crítica. Me compararon a Stanley Kubrick y a Woody Allen. Me llamó el editor y le dije, por motivos personales y dolientes, que no lo publicaba. Esta obra fue escrita en Cai.

¿Has vivido también en Cádiz?

Por supuesto, en todo el cogollo. En pleno centro, en la calle Feduchi, cerca de la Plaza Las Flores.

¿Y que opinión te merece la capital de la famosa y centenaria “Pepa”?

Sin quitarle mérito a la gente de “Cái” la brisa que allí corre es poesía. Cuando dicen: “¡Qué arte hay en Cái!” El arte que allí se respira es poesía y luego esta sale a borbotones. Yo salía todos los días y daba vueltas por el malecón, por esas Habaneras que escribió Antonio Burgos con música de Carlos Cano y volvía por el “Parque Genovés” seguía por la “Plaza España” y volvía a entrar en el centro. Al día siguiente el camino era al revés. Esas paradas en el malecón, en el Parque Genovés… Cuando llegaba a casa tenía que escribir.

Y escribiste la obra esta que presentaste a concurso.

Sí, y se basó en un pueblo humanoide que vive bajo las profundidades del mar, bajo las aguas del Peñón de Gibraltar. Donde se sitúa la verdadera Atlántida. Estos seres llevan allí toda la historia de la humanidad cuidando de quienes estamos fuera. Es un libro de Ciencia Ficción con connotaciones reales y coherencia histórica. Esa obra fue una obra muy bonita y especial que no tiene fin. Cádiz me ha inspirado sobre manera.

Háblame de “La República de Islabona”.

Fue mi primera publicación. Ese libro lo publicó una editorial alemana en papel y me hicieron un montaje nefasto, dañaron mucho mi imagen como escritor. Maquetación pésima, subieron el precio desorbitádamente. Era carísimo. Y con una presentación de muy mala calidad.

Cuando visitas ciudades, ¿te ha ocurrido algo parecido como si estas te hablaran? ¿Te transmiten?

Sin duda alguna, no sé si a ti te ocurre también pero a mí hay algunas que me sorprenden.

Te pregunto por algo en concreto.

Por ejemplo, Granada. Granada tiene algo especial. Málaga como ciudad no me transmite, pero por las playas orientales, por las cañas de azúcar, por las playas negras sí, también, por la vega, por la Axarquía. Sevilla, Córdoba y Madrid. Las aureolas que transmiten son extraordinarias. En Barcelona estuve un par de veces cuando era empresario pero aunque derrocha mucha cultura, no he tenido el placer de pasar allí el tiempo suficiente para conocerla mejor.

De todas esas ciudades sabemos que la que se lleva la medalla es Cádiz con su malecón, pero entre ellas me llama la atención Granada es una de mis musas pero me gustaría me hablases de Córdoba y su mezquita.

Mi padre nació entre olivos, en Montilla y se crió en Montoro. Yo tengo una sensación en Córdoba diferente a la de Cádiz, solo diferente. Estoy escribiendo un libro que estoy curtiendo y que se llama “El beso del Wadii- Al-Kabir”. Una obra inspirada en la Córdoba Omeya en homenaje a mi padre. Él por la genética desciende de la aristocracia árabe.

¿Qué es el paraíso?

El lugar

de dónde venimos. En todas las religiones se habla de él, en la judía, en la cristiana, en la mahometana… en todas.

¿Por qué?

Porque es el lugar de dónde venimos.

¿Qué es la poesía?

Precisamente el camino que un día perdimos cuando abandonamos el Paraíso. Eso es la poesía. Añoramos el paraíso que perdimos una vez, y las religiones tratan de eso. Estas últimas nos sirven de sustento para creer que no solo somos seres orgánicos sino metafísicos, espirituales.

¿Bautizado en la fe cristiana?

Si, aunque no soy practicante y creo más en el misticismo del ser humano. He estudiado mucho y llegado a hacer un compendio de todas las religiones, sobre todo para encontrar la solución a ese puzle roto que al principio es la creencia, aquella que promulgaba Jesús de Nazaret quien sacó sus enseñanzas de los Egipcios, estos de los Caldeos y estos últimos de pueblos que casi ni se nombran.

Tú que eres investigador y detective de la raza humana, y ya que has nombrado a los egipcios, y la metafísica es tu piedra angular la te dirige como una brújula, ¿cómo pudieron en esta sociedad construir pirámides como las del Valle de los Reyes y otras tantas con una perfección que ni siquiera la ingeniería actual puede reproducir con exactitud?

Me estás dando en la llaga. ¿Quieres mi opinión?

¡Por supuesto!

La cultura egipcia no es humana, “la cultura egipcia no es humana”. Esas pirámides inconstruibles tuvieron que tener alguna intervención de otro tipo y ello impide reconocer la procedencia de las mismas en la creación del hombre tal como le conocemos y como verdaderos constructores. El estar perfectamente alineadas en varios lugares del mundo hacia las constelaciones, las pistas de aterrizajes, los mapas aéreos que ya existían…, no es posible que fuesen humanos. Y es más, dentro de la cultura Egipcia convivían, extraterrestres o lo que yo llamo intraterrestres, seres superiores con los que hemos coexistido y que son de una cultura superior, habitantes de las profundidades marinas o terrestres. Egipcios, Sumerios, Caldea, Babilonia… todos estos pueblos y culturas nos llevan a la verdadera civilización a la súper potencia de los Atlantes, los primeros descendientes metafísicos de DIOS y que tenían base bajo el mar.

¿En el Estrecho de Gibraltar?

Exacto.

¿Entonces Dios quién o qué es?

Todos estamos conectados. Dios somos todos. Dilucidar quién o que es Dios, es algo que no podemos averiguar a menos que lo hagamos por nosotros mismos. Dios se presenta de modos diferentes para cada uno de nosotros.

¿Donde residen tus emociones?

En las personas que sienten, en las que son capaces de llorar sin que les importe hacerlo. No podría sobrevivir aislado, nadie puede hacerlo. Según una teoría mía, la información va circulando por esos cables invisibles que nos unen a todos y debido a la educación falsa que hemos recibido, ahora estamos todos en una evolución mal formada que no podrá llegar a la perfección y, gracias a que es así, la evolución continuará, sino se detendría…

¿Y podría ser la causa de la desaparición?

Sí, claro, somos seres en continuo aprendizaje. Me emociona mirar a la luna y hacerle poemas. La luna es la madre de la noche y de por sí sana el mirarla.

¿La luna no está quizás algo viciada por las creencias y términos como “lunático”?

Verdaderamente está estigmatizada. Aunque realmente es nuestra madre. Lo mismo que algún día se descubrirá que muchas de las enfermedades que existen se curarán mirando al Sol, porque es la energía. Es lo que durante miles de años se ha considerado Dios. Es la fuente de energía más próxima que tenemos, y es curativa.

Una reflexión.

Todo forma parte del todo.

Un color.

El azul marino y el azul suave puro, color del cielo.

Un libro.

El “I-Ching” y el Libro tibetanos de los muertos “El Bardo Thodol”.

Un escritor.

Fernando Sánchez Dragó. Admiro a este hombre aunque mucha gente hayan estado enconada con él. Es injusto el trato recibido por causas políticas. Me gustan las personas que van a la raíz de las cosas, como por ejemplo “Helena Blavatsky” entre otros.

¿Poetas?

Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez y por supuesto Federico García Lorca.

Una película.

Antes debo de decirte que soy cinéfilo y pienso que la tecnología ha degradado mucho la interpretación, sin quitarles merito a los actores actuales. Y ahora sí que te digo que cualquier película de Los Hermanos Marx o Casablanca, o de Ciencia Ficción como “2001, Una Odisea del Espacio” o “Alien” son las que me hacen volar.

Una Melodía.

“Si yo fuese rico…”; “If I ware a rich man”

Si yo fuese rico… vadi dadi dadi didu didu didu didu dum…

“El violinista sobre el Tejado”. Me gusta desde “La Traviata” a Camarón de la Isla. Me gusta tanto la música que no tengo preferencias, aunque si he de hablar de Paco de Lucía no puedo porque lo amo igual que amo a Carlos Cano. Paco compuso “Entre Dos Aguas” y yo, como tú, hemos nacido entre dos aguas precisamente. Y hablando de Carlos, Carlos tiene una letra que dice: “Para los barcos de vela Sanlucar tiene un camino y yo para volverme loco tengo tus ojos”.

¿Los míos?

No (alarga el no y llora de la risa).

Menos mal ¿Cuáles son los ojos que te acompañan, entonces?

¡Mis ojos! Mis ojos y convirtiéndolos en dos vertientes te diré que mi ojo interior es el que alumbra mi verdad, y los ojos mi pareja, son los que iluminan mi camino.

¿Quién es ella?

Una persona muy completa, un corazón inmenso, un alma grandiosa. Nunca he conocido a nadie como ella, se sale de todos los estereotipos. Glamurosa, guapa, muy inteligente. Soy más de contenidos que de otras cosas. Es mi complemento a pesar de su temperamento feroz que el propio levante de tres puntas se queda corto, con ella hay que meterse piedras en los bolsillos. Ella es un compendio de todo lo que deseo en mi existencia.

¿Su nombre?

Si quieres saberlo, eso queda en privado entre los que estamos en este “Coffee”.

Para ir acabando y tú que eres amante de Andalucía y descendiente de culturas ancestrales de Córdoba y Málaga. ¿Qué tienes que contarme sobre nuestro predecesor en la defensa de la tierra Andaluza y que le llamaron en su infancia Blasito?

Bueno, Blas Infante es para mí un ser muy entrañable por el sentimiento hacia una tierra y su gente. Por lo que yo sé, por la cercanía que ha tenido mi madre con una de sus hijas y porque soy una persona muy andaluza, sé que su sentimiento no era por fanatismo político, sino porque este pueblo ha compartido todo; porque ha sido muy acogedor con cualquiera que ha llegado a esta tierra. Blas Infante sabía que Andalucía y su gente han sido y son hospitalarias. Todos los pueblos han querido quedarse cuando nos han conocido. Decía el genio del flamencoCamarón: “Isla del Guadalquivir, donde llegaron los moros y no se quisieron ir”. Blas Infante Pérez de Vargas es reconocido por la bandera verde y blanca (como los colores del Betis… es una broma Jorge río) (Ríe) Ya hablaremos luego tú y yo (sígue riéndo) Decía que a Blas se le vincula a la bandera andaluza, al Himno de Andalucía pero realmente la sangre y el sentimiento que él tenía por Andalucía iba más allá de nacionalismos, de políticas, esos sentimientos los llevaba en la entretela. Cuando se ama de verdad el mayor placer es dar y por eso que en Andalucía, aunque nos tachen de flojos, – hay que reconocer que el hombre es un animal de costumbres y que no es lo mismo vivir en el hielo que vivir aquí en agosto con el gazpacho a cuarenta y cinco grados –, Blas era consciente de todo ello, y el, que a todo esto le llamaba la sangre, fue un revolucionario con corazón. ¿Qué contarte de él, que escribió libros maravillosos que había que ir a Rusia a leer, según su hija? ¿Qué decirte de él que cuando en el Himno de Andalucía se dice: “…por España y la humanidad”, la palabra España él no la puso en el Himno y se cambió después siendo el original “… por la tierra y la humanidad”?

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Bohemio, introvertido, poético, pero desenvuelto en nuestro encuentro Jorge Ofitas es una de esas personas que no transmiten sentimientos de pertenencia a un mundo propio, sino el vivo heredero de viejas herencias culturales y autóctonas andaluzas que imprime con tinta indeleble huella en su propia historia; sucesor de tradiciones e historias familiares con las que encumbrar, viejas enseñanzas y valores humanísticos dignos de los más evolucionados y avanzados seres humanos sobre la faz de la tierra; extraterrestre e intraterrestre de elevadas formas y piel morena, abanica la calurosa estancia con la brisa que le distingue. De pelo con mechas plateadas y mirada serena Jorge Ofitas quien engalana las noches luminosas de Sevilla con su palabra y con el recuerdo imborrable de su ciudad natal bucea en los entresijos de la investigación, en las entretelas de conocimiento, en los lienzos que se dibujan ante su exquisita mirada, ante su ferviente creatividad. Inventor de juegos, creador de cuentos e historias dignas de Hollywood o Disney ha sido autor maltratado por espías industriales y la industria cinematográfica de los dibujos animados. Jorge es, con sus salvedades, un nuevo protagonista, en una nueva versión de la famosa película “Una mente maravillosa”. Jorge, adereza su verso con sabores dulces, salados y agrios. Purifica el verdín de las rocas marinas, engrasa los engranajes del alma y la pureza de la humanidad con la savia que recorre sus venas; robustece relaciones y engrandece las hachas de guerra – aquellas que tiene enterradas en el abismo del desconocimiento -, las cuales cuanto más grandes se hacen más se hunden en la nada. Cálido, ferviente defensor del amor, edulcorante natural del saber estar, del amor mayúsculo y del sentido de la libertad escucha la llamada del arte, ese arte que viaja por sus venas y su memoria celular más lejana. Amante de la conciliación, lubricante de áreas sensibles, abundante en inquietudes, revoltoso e inquieto, saltarín empachado de la vida pero necesitado de esas nuevas borracheras vitales que le son necesarias para vivir – esas borracheras de sentires de un pueblo andaluz – es un castizo arsenal de fuegos de artificio con formas sublimes de bellezas marinas; cirujano cardiovascular preciso e infalible, arisco y alegre, cariñoso e indignado, anfibio y navegante en una vida deslumbrante es oriundo de un pueblo marinero donde guarda su mayor tesoro – el secreto de las sensaciones que le fueron otorgadas con su concepción, bajo la eterna mirada y protección de “La Purísima”-. Sacerdote metafísico y aromático de la pasión. Concubino de las criaturas marinas Jorge Ofitas, seudónimo de un enigmático ser impresionante y culto, es alguien muy sencillo que obedece al sentir andaluz de Blas Infante, no al nacionalismo acérrimo sino a la defensa del sentir de un pueblo expoliado. Equilibrio prohibido en estado natural. Armonía evolucionada del ser humano, de la vida y la pasión.
… nace un quince de Julio de principios de la década de los sesenta y con él, en un arranque de valentía, un principiante y prodigioso poeta y literato al que la vida le ha enseñado a, por encima de todo, AMAR a su prójimo y, como no podía ser de otro modo, entregarnos su naturaleza.
Navegante en tierra extraña, con raíces en Sevilla y alma Andaluza; investigador policial con esencia divina y estilográfica que humedece en el tintero de su corazón; agricultor de cumbres soleadas y praderas primaverales, se baña en las delicias de su inconfundible instinto y en la autenticidad de su pareja – bordón con el que seguir caminando hacia la madurez y la templanza que aporta la pericia de la longevidad -. Pescador de sirenas, seres mitológicos, hadas y duendes desdibuja una realidad, y la convierte en el más elegante cuadro que la imaginación puede plasmar desde los sueños y las fantasías de Ciencia Ficción. Un Julio Verne inventor y visionario, así es y así se muestra, y así he conocido a Jorge Ofitas un coqueto, gracioso, entrañable y admirable mago fascinado por hacer ilusionismo real con el poder de su verso “la palabra” esa misma con la que todo se alcanza.
Grande, excepcional, sensible, conmovedor, de tez morena y pelo grisáceo aporta a este “Coffee” la razón de un lugar donde el conocimiento desea apoderarse de la ignorancia y enriquecerla.

Jorge, muy agradecido por el goce de tu compañía y por translucir con tintes poéticos y biográficos un pasado en el que un servidor se ha visto reflejado, en el retrato del mismo pueblo que a ambos nos vio nacer.
– ¡No! Ha sido un placer atenderte, conocerte, conoceros a ti y a Ana. Me alegro Juanjo, es de agradecerte que hayas dedicado tu tiempo a mí. Esto no me resulta nada fácil y la verdad es que he estado muy a gusto. El mundo que no existe, y es el que nos están vendiendo, no es lo que acabo de ver en “Coffee with Juanjo”.

¿Crees en lo que nos venden?

No creo en lo que nos venden, es nefasta la educación que nos quieren imponer y hablando del prototipo que formamos los emprendedores si dentro del emprendimiento la gran mayoría no cambian de dirección hacia la pequeña artesanía creo – ojalá me confunda y me gustaría reconocer el error – que vamos hacia la destrucción. Y eso que te veo súper optimista.

“Escribir es robar vida a la muerte” – Alfredo Conde –

Un placer Jorge.
Igualmente Juanjo, con tu permiso voy a concluir este inusitado y agradable encuentro con unos de mis poemas, como regalo de despedida, espero que os guste, trata de Andalucía, ya qué hemos hablado de Blas Infante, mira por donde… ¡Muchas gracias!

“Que verde te quiero” poema inspirado en Andalucía.

Suena una flauta buscando el riachuelo,
caminando sin ansia, sin vestido nuevo,
por la sierra ancha solito va el ciervo,
sin madre perdido y el cazador fiero…

Ventisca otoñal de nuevo cielo,
buscando la colina del torrente seco,
sin otra cantina que verde te quiero,
pastorcilla de oro llegó el hechicero…

¡De amor sin despojo! ¡Rolando a te quiero!
Qué no soy del moro ni cristiano nuevo,
las hojas lo saben, lo jura el silencio,
perdido en el bosque, qué verde te quiero.

Sevilla la llana por marzo de pueblo,
cómo se llama ese aroma que llena mi hueco,
qué no traje serrana, ni vendo lamento,
del amor que asoma, qué verde te quiero.

Y suena una ola de caribe ensueño,
salobre y alado llegué a Cádiz plateado,
con roja enseñanza y beso sin dueño,
de arenal bañado, qué verde te quiero…

Suena una guitarra en el templo guerrero,
buscando vestigios de amores eternos,
de barcos de azúcar cruzando el infierno…
Pelirroja de otros mares, como arribaste tan bella,
rondando qué verde te quiero,
a playas de finas arenas…

Cantor de cantares, de cuna mediterránea,
entre la roca mayor, tapado de amores sabios,
qué verde te quiero, cubierto del estuario…

Y bebo tu llanto, marinera engalanada,
qué buscas caracolas con la marea bajada,
qué vengo desde la loma buscando tu mirada…

Qué verde te quiero.

Dónde están las mareas del verano añejo,
rapsoda y murmullos que nos trajo el tiempo,
de pueblos andantes que nunca se fueron,
y siempre lloraban qué verde te quiero.
Cuando se marchaban…

Del norte captores con libros sangrientos,
y sabios de Roma cargados de ungüentos,
con finos aromas de Rómulo y Remo,
siempre invadida, qué verde te quiero…

Porqué eres bonita lo saben los vientos,
Lo sabe Doñana la vega y los tientos,
y el baile figura del saber flamenco,
muleta adornada, de verde te quiero,
con la eterna gitana de verde lamento…

Autor poema: Jorge Ofitas.
Autor ilustración: Jorge Ofitas.
Sevilla. 2010. ©. ®.


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“Ten cuidado que lo que se pide se concede”

11 de abril, 2014

                                                   Entrevista patrocinada

Publicado en Cultura y ocio