En Navidad todos nos esforzamos por sacar lo mejor que llevamos dentro y ayudar a los que más lo necesitan. Es una época de paz y amor, y esas cualidades son por las que deberíamos identificar estas fechas y no por las luces y los regalos. No es que no se deba hacer durante el resto del año, solo es que ahora las tenemos más presente por diversas circunstancias.

La siguiente historia es la mayor muestra de lo que la Navidad debería significar para nosotros. Una época de paz y amor para compartir con los demás.

Todo sucedió en un supermercado. Lo cierto es que no se tienen datos sobre los protagonistas ni sobre el lugar exacto. Tanto es así que mucha gente piensa incluso que esta historia nunca sucedió.

Sea cierta o no, lo realmente importante es el mensaje que nos transmite. De hecho, a mi me gustaría pensar que si ha sucedido en algún momento, en alguna parte del mundo…

“Estaba haciendo unas compras de última hora y decidí acercarme al pasillo de los juguetes para ver algunas muñecas para mis sobrinas.

niña con dinero

En ese momento vi a una niña pequeña muy bien vestida mirando las muñecas del estante mientras sujetaba unos cuantos billetes en sus diminutas manos. Cada vez que veía una muñeca que le gustaba se daba la vuelta y le preguntaba a su padre “Papá ¿tengo suficiente dinero para comprarme esa muñeca?” su padre le contestaba siempre “Si hija, con lo que tienes puedes comprártela” y ella se daba la vuelta, seguía mirando más muñecas y repetía su pregunta si veía alguna que le gustaba.

Mientras tanto, en el pasillo de al lado había otro niño pequeño mirando los juguetes y con un billete de unos 5€ en su mano. El chico iba vestido de la mejor manera posible, pero se notaba que su ropa estaba desgastada incluso tal vez le quedaba un poco pequeña.

Cogió un videojuego y le preguntó a su padre si podía comprarlo, su padre no dudó ni un momento y le dijo “Lo siento hijo, pero es demasiado caro”. El joven muchacho lejos de mostrar muestras de enfado eligió un libro de pegatinas que era mucho más barato.

navidad sin regalos

La niña, que ya había elegido una muñeca grande y preciosa había contemplado toda la escena. Rápidamente dejó su muñeca en el estante de donde la había cogido y se acerco al de los videojuegos. Una vez que padre e hijo ya no estaban allí, la pequeña agarró uno de los juegos, lo puso en su carro, habló con su padre y le dijo lo qué pensaba hacer.

Acto seguido padre e hija se dirigieron a la caja principal a pagar, yo me puse detrás de ellos y un poco detrás de mi estaban el chico y su padre.

Lo que sucedió a continuación es lo que me hizo recuperar la fé en estas fiestas. La pequeña pagó el juego, se acerco a la cajera le dijo unas palabras al oído y disimuladamente le dio el paquete que ella guardó bajo el mostrador.

regalo de navidad solidario

Yo pagué mis compras y estaba metiéndolas en bolsas cuando el niño y su padre se acercaron a pagar también. La cajera, con una sonrisa en los labios le dijo “felicidades, son ustedes los clientes nº 100 hoy, por lo que ha ganado el siguiente premio”. Sacó el videojuego de debajo del mostrador y se lo entrego al niño.

La cara de asombro del crío era espectacular. No podía creerse lo que le acababa de suceder.

regalo de navidad

Mientras tanto, la niña y su padre se encontraban en la puerta, de pie, observándolo todo y sonriendo. Por supuesto no dijeron nada, tan solo se dieron la vuelta y se fueron.

Cuando estábamos en el aparcamiento escuché a la pequeña decirle a su padre ¿No querías que gastase el dinero en algo que me hiciese feliz? Pues en eso es lo que lo he gastado hoy.”

Ojalá todos fuésemos un poco más cómo esta niña, seguro que el mundo sería un lugar mucho mejor.

Fuente: Hrtwarming

Publicado en Miscelánea