Desde fundar una multinacional o acumular un listado importante de títulos universitarios, el tener metas ha adquirido un significado nuevo en las últimas décadas. De hecho, ha terminado  por convertirse en una obsesión de la sociedad actual. Atrás va quedando aquel anhelo de vivir en el mismo sitio de origen y dedicarse al mismo oficio de nuestros padres o familiares. Vamos en busca de esa identidad como personas, hombres, mujeres o “seres libres”. Y digo esto último, porque hasta aquellos que se ufanan de llevar una “vida sin reglas” y “sin pensar en el mañana”, tienen su propia filosofía de vida, que aunque menos estructurada, los encamina a llevar el tipo de vida que desean (aunque no siempre salga como lo esperan). De cualquier forma cabe mencionar que ni los mas metódicos o detallistas pueden tener el control de su vida al 100%, menos mal, porque si no, la vida sería bastante predecible y por ende, aburrida, pero volvemos a lo mismo: Quién dijo que ese no es un estilo de vida respetable? Tener objetivos definidos y ambiciosos no es nada malo, pero como en todo en esta vida debe existir un equilibrio. Algo que permita que esa prospección sea loable desde el punto de vista biológico, social y económico. 

  • Lo primero hace referencia a ese condicionante que nos pone la naturaleza para alcanzar (al menos con ventaja), ciertas metas bien sea por temas cronológicos dentro de nuestro ciclo vital o mas bien biométricos (estatura, contextura). Un ejemplo típico son los deportes donde para lograr ciertas proezas es necesaria determinada configuración física. Se puede practicar toda disciplina, pero si nuestro objetivo es intentar ser un astro del baloncesto mundial midiendo 1.60 metros o ser un exitoso jinete de 2 metros y 90 kilos de peso, va a estar bastante complicada la tarea. Es verdad que puede haber excepciones e interesantes historias de superación, pero también es cierto que algo de sabiduría tiene la naturaleza (o los comités de competición) al momento de establecer ciertos límites. 
  • Respecto al tema social existe aún más controversia, dado que el pensamiento humano es en sí bastante variable cuando no contradictorio. Pero la historia ha demostrado que aunque hubo mucha gente que se adelantó a su época, sus vidas, al menos en lo personal, no resultaron como lo esperaban. Juzgarlos? Para nada, pues por triste o catastrófico que nos pareciera su final, pudo haber estado desde el comienzo en sus planes o bien haber aceptado orgullosamente las consecuencias de sus actos, restrospectivamente los hemos terminado llamando: logros, inventos, descubrimientos, creaciones, etc. 
  • Al hablar del tema económico, es posible que pensemos enseguida en nuestra herencia o cuna. Asumiendo como condicionante la “suerte” de nuestros progenitores. Si bien, una generosa disponibilidad de recursos puede facilitar (o estropear) el camino de muchos, es sin duda, nuestra actitud ante las circunstancias lo que hará que podamos sacar provecho de las mismas y convertirlas en oportunidades de mejora y acercamiento a la estabilidad e incluso, la prosperidad.

La idea no es desanimar a los emprendedores, al contrario,  es una invitación para que antes de comenzar (también es verdad que a veces no sabemos que ya hemos iniciado), tengamos una vista panorámica del entorno en estos 3 aspectos básicos para que el paso del tiempo sea siempre un aliado y no ese terrible elemento estresor que puede terminar minando la moral, la salud y la motivación de muchas causas, inicialmente prometedoras.

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