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No sé a vosotros, pero personalmente una de las cosas que más me aterran es encontrarme frente a frente con una serpiente. Quizás el miedo provenga ante la incertidumbre de que la bicha en cuestión sea venenosa.

Un temor que se ha visto agravado aún más si cabe con la historia de Nikita Kiselev, quien después de sufrir la mordedura de una víbora este verano, compartió su experiencia personal en la red, así como la evolución del proceso de recuperación.

Hoy nos haremos eco de su historia, la cual sirve para reafirmarnos aún más cuando decimos que abráis bien los ojos cuando salgáis a dar una vuelta por el campo o el bosque:

“Este verano, por primera vez en mi vida, sufrí la picadura de una serpiente, y más concretamente de una víbora venenosa, en el dedo pulgar de la mano derecha.

Su mordedura no fue especialmente dolorosa, al menos para mí, pues diría que duele más la picadura de una avispa. Acto seguido intenté extraer el veneno con la boca durante 10 minutos, hasta que la herida se abrió.

15 minutos después de la picadura de una víbora

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Solo 5 minutos después empecé a sentir un entumecimiento, primero en el antebrazo, seguido del hombro y, más tarde, en el otro brazo.
Estaba un poco mareado, pero me podía más el nerviosismo. Después de media hora, la zona donde me había mordido empezó a hincharse notablemente. Así pues, me quité los anillos y pulseras que llevaba para evitar que tuvieran que cortármelos por la fuerza.

45 minutos después

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Una hora después, el dedo estaba completamente hinchado y este empezaba a hacerse evidente también en el antebrazo.

1 hora y 20 minutos después

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Me dolía la cabeza y la hinchazón aumentaba, aunque no estaba en estado crítico.

2 horas después

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En cuanto llegué al hospital me inyectaron dos ampollas (2ml) de prednisolona. Muchos centros hospitalarios no están preparados para estas ocasiones, así que me ofrecieron que aguardara en el hospital para ver cómo evolucionaba. Me negué, como es lógico, e inmediatamente me dirigí a Moscú a ver qué solución me daban, pues no podía sostener una pluma, ni doblar los dedos debidamente.

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4 horas después de la picadura

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Una vez en urgencias, en Moscú, la mano se estaba volviendo de color azul. Desde allí me llevaron en ambulancia hasta el departamento de intoxicación aguda de pacientes mentales, que extrañamente es donde llevan a los adultos que llegan con una mordedura de serpientes.

Allí me pusieron tres vías intravenosas con antibióticos y suero. Por la mañana, la hinchazón había comenzado a disminuir.

Después de dos días…

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La hinchazón prácticamente había desaparecido, pero tenía una contusión en el brazo derecho. Sostener u oprimir algo con la mano derecha era imposible aún.

Tres días después

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Me dieron el alta el tercer día, con un tratamiento casero a seguir: ungüento de Liaton. Debía untármelo por toda la mano antes de acostarme y tomar una aspirina. Los médicos me dijeron que me recuperaría, a pesar de que no podía escribir o conducir. Incluso hacer un gesto de saludo con el brazo era extremadamente doloroso, pues el hematoma se extendía desde el hombro hasta la mano.

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Cinco días después

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8 días después aparecieron nuevos cardenales

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Tras 12 días ya era capaz de escribir

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Eso sí, aún no podía estrechar la mano porque me dolía. La recuperación completa me llevó casi 3 semanas.”

Vía: fishki, traducción y adaptación por La Voz del Muro.

Imágenes: fishki

Publicado en Insólito