Hace unos meses que varios padres y madres venían denunciando, preocupados, los posibles efectos secundarios que el medicamento Dalsy 20 mg/ml suspensión oral podría tener para sus hijos. En concreto, los que el polémico colorante E-110 puede provocar.

La alarma social no ha hecho más que aumentar, cuando a principios de semana la asociación de consumidores FACUA ha denunciado que Dalsy omite en su prospecto esta información.

Imagínense el panorama: padres y madres muy preocupados, desconfianza en el sistema sanitario y desinformación, mucha desinformación. ¿Responsabilidades? Ninguna parece ser. Y es que en este problema, se lo adelanto, no hay un solo culpable. 

El colorante E-110

Primero decir que el ingrediente Amarillo Crepúsculo E-110 es un colorante alimentario sintético, derivado del petróleo, que se utiliza en la fabricación de cientos de alimentos de color amarillento, tales como chucherías, caramelos, galletas, mermeladas, bollería, gelatinas, sopas instantáneas, batidos de vainilla, harina de rebozado, snaks y muchas otras. Como veis, está presente en la dieta de gran parte de la población mundial, especialmente en la de los niños.

Según la Unión Europea y mientras se respeten las cantidades máximas, es completamente seguro y no posee carcinogenicidad, genotoxicidad, ni toxicidad para el desarrollo. Tan solo Noruega, un país mucho más restrictivo en materia de seguridad alimentaria, lo tiene prohibido junto a otros colorantes de curso legal en el resto del mundo.

Debemos decir que la esperanza de vida en Noruega (81,45) no supera a la española (82,38), al menos por el momento, y a pesar de que nosotros sí consumimos el E-110.

¿Qué ocurre si se superan las cantidades máximas?

El problema es que si se supera la ingesta diaria admisible (IDA), el E-110, o cualquier otra sustancia como el agua o el café, es perjudicial. Como decíamos en ¿Cuántos cafés, sal, agua, azúcar, cerveza o alcohol hacen falta para matar a alguien? Menos de los que crees”, todo depende de la dosis. 

Según los estudios, el colorante amarillo crepúsculo puede causar hiperactividad infantil, actuar como liberador de histamina y agravar el asma, producir eczemas, urticarias e insomnio. También puede ocasionar alergia al ácido acetilsalicílico -aspirina- y, a largo plazo, ser cancerígeno.

El caso Dalsy y la alarma social

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Entonces, ¿si el E-110 está presente en cientos de productos, por qué han saltado las alarmas con el medicamento Dalsy? Bueno, en primer lugar, porque Dalsy es un jarabe -infantil, para más inri- y ya se sabe la mala prensa y las teorías de la conspiración que existen en torno a las farmacéuticas, y cómo estas se propagan rápidamente de boca a boca.

En este caso, se recrimina al laboratorio farmacéutico que no advierte de los posibles efectos secundarios del E-110 en su prospecto, pero es que no está obligado a hacerlo. ¡Y ojo!, por razones lógicas.

En primer lugar, no debemos mezclar el Reglamento (CE) 1333/2008 del Parlamento Europeo sobre aditivos alimentarios con las leyes que rigen los medicamentos. Los medicamentos solo deben señalar en el prospecto los posibles efectos secundarios frecuentes y poco frecuentes para dosis normales.

Por ejemplo, las pastillas de cafeína pueden darnos como efecto secundario sudores, mareos y taquicardia. Si tomamos 56 píldoras de 20mg probablemente muramos, pero eso no es un efecto secundario, es un mal uso del medicamento. Con Dalsy ocurre lo mismo.

Según la ficha del medicamento, en cada mililitro de Dalsy 20 mg/ml  suspensión oral hay 0.1 mg del colorante. Teniendo en cuenta que la ingesta diaria admisible de E-110 se establece –según estudio oficial– en 40mg, haría falta que un niño bebiera 2 botellas de Dalsy al día. Una cantidad fatal, pero no por el colorante, sino por el principio activo del medicamento. 

Seamos razonables, no irresponsables

Generar alarma social sin fundamento es peligroso, y más cuando de ello depende la salud de los niños. En este caso, FACUA ha sido poco cuidadosa con sus titulares y la peligrosidad del medicamento.

Lo que está claro es que a la población nos falta información y formación sobre seguridad alimentaria y salud farmacológica, así como una mayor atención hacia el verdadero problema: la automedicación.

El problema es que muchos padres recurren al Dalsy como solución a la mínima de cambio, con apenas unas décimas y no cuando la fiebre supera los 38ºC, por ejemplo.

No olvidemos que los medicamentos deben estar prescritos por un médico, y que este profesional sí conoce los efectos secundarios del medicamento, la enfermedad del paciente y su historial clínico; un profesional que, tras 5 años de licenciatura y 3 de especialidad en familia o 4 en pediatría, sopesa el caso y receta este o cualquier otro medicamento.

Por favor, seamos razonables, seamos responsables y sobre todo coherentes con la salud de nuestros hijos, porque de nada sirve evitarles el colorante E-110 de Dalsy y dejar que se atiborren de Doritos, ya que, por cierto, también lo llevan.

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Fuentes: scientiablog.comefsa.europa.eu, wikipedia, Facua

Publicado en Salud