¿Qué puede motivar a una persona para enrolarse en las filas de un ejército terrorista? ¿La religión, la devoción por la guerra, los ideales, la política, la lucha por una causa más o menos justa…? En absoluto.

El que nada duda, nada sabe

En el Estado Islámico (ISIS), al menos, tienen muy claro cuál es esa motivación que es capaz de mover a cualquiera. Y es una tan sencilla como el sexo.

Esclavas sexuales a cambio de combatir

Ese es, al menos, el principal reclamo que utiliza ISIS a la hora de reclutar nuevos soldados para su causa terrorista, según asegura Zainab Bangura, enviada especial de la ONU, en una entrevista concedida a la revista Middle East Eye.

Y es que los motivos bélicos, ideológicos y religiosos pueden atraer a un número medianamente significativo de voluntarios, sí, pero no parece que eso sea suficiente. Para poder contar con un ejército lo suficientemente numeroso, ISIS utiliza el gancho sexual para intentar asegurarse el interés de una parte representativa de los hombres musulmanes.

Mujeres violadas (y violables)

En su ‘pack de bienvenida’, ISIS ofrece a sus nuevos soldados a distintas mujeres en dos (repugnantes) modalidades: por un lado, una galería de mujeres a las que pueden obligar a casarse con ellos, quieran o no hacerlo.

Por otro lado, un incesante número de mujeres que actúan como esclavas sexuales para el propio grupo terrorista y que, en cualquier momento, están a disposición de cualquiera de los soldados, que pueden abusar de ellas sexualmente, como han venido haciendo el resto de sus compañeros en los últimos tiempos.

Publicado en Miscelánea