Las imágenes de carreteras nos evocan viajes, experiencias, lugares a los que llegar o de los que volver. Todos recordamos algunos de estos caminos, ya sea por su belleza o por lo que significaron para nosotros.

La carretera francesa de Passage du Gois seguro que es recordada por miles de personas. Este camino une la isla de Noirmoutier con el resto del país y tiene algo que la hace especial.

Este tramo solo es transitable durante unas pocas horas al día. Cuando hay bajamar, la carretera se encuentra a la vista y la isla se convierte en una pequeña península. Pero cuando empieza a subir la marea todo este tramo queda oculto bajo sus aguas.

La carretera mide unos 4,5 kilómetros y permanece, la mayor parte del tiempo, cubierta por 4 metros de agua de mar. Este camino fue construido en 1701. Antaño los lugareños cruzaban el tramo a pie por lo bancos de arena, pero esto era bastante peligroso.

En 1840 se instaló un servicio de carruajes que transportaba a todo aquel que quisiese llegar a Noirmoutier a través de este camino. Desde entonces, todo tipo de vehículos lo han utilizado.

Hasta 1971, las 2 únicas maneras de acceder a la isla era por barco o utilizando el Passage du Gois. En este año se construyó el puente de la carretera D38 para solucionar este problema. No hay duda de que este método es mucho más útil, pero jamás tendrá el encanto del camino sumergible.

En realidad, esta carretera es bastante peligrosa. La parte central se encuentra más baja que el resto, por lo que es lo primero que se inunda. El agua sube a una velocidad sorprendente y todos los años algún turista queda atrapado en medio del camino.

A los laterales existen diversas señalizaciones y torres elevadas de rescate. La gente puede subir a estas torres y esperar a que la marea baje o sean rescatados. Eso sí, los destrozos que el mar pudiera causarle al vehículo son inevitables.

Cuando la marea baja, los lugareños aprovechan para recoger moluscos. La estampa que se forma es curiosa, ya que algunos barcos quedan fuera de contexto al desaparecer toda el agua en varios kilómetros a la redonda.

No es el único camino construido por el ser humano que acaba sumergido bajo el mar, pero el Passage du Gois es uno de los más largos y también de lo más antiguos que se conocen.

Los habitantes de la isla aseguran que atravesar este camino puede ser peligroso, pero nunca se hace aburrido.

Fuente: Brightside, Basanta con B, artículo por La Voz del Muro

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