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La mayoría de nosotros crecimos con los cuentos populares que, posteriormente, Disney llevaría a la gran pantalla. Grandes heroínas a las que muchos idolatramos cuando éramos niños, cuyas aventuras estaban forjadas desde las más espléndidas y hermosas fantasías.

Aunque pueda parecer que estos cuentos hayan nacido como producto de la imaginación, tanto las princesas como los mundos en los que habitan son fruto de la inspiración histórica. Echa un vistazo a estas imágenes, que ilustran perfectamente cómo las recordamos en las películas Disney y cómo podrían haber sido realmente:

1. Blancanieves, Blancanieves y los siete enanitos. Alrededor del año 1500 en Alemania

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Tenemos algunas pistas sobre la fecha y el lugar donde está ambientada la película. Entre ellas tenemos el libro de cuentos de la escena inicial, que evoca a los primeros manuscritos impresos. La casa de los enanos está decorada con madera tallada e instrumentos que, junto con las montañas y el bosque, dan a entender que se trata de la región de la Selva Negra de Alemania.

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Tras las reformas protestantes que tuvieron lugar durante este período, las mujeres alemanas vestían telas pesadas y ricas en colores oscuros, con mangas de farol y caderas exageradas y rellenas. Sus vestidos llegaban al suelo, enfatizando su cintura y con unos cuellos muy adornados. Las damas de la época llevaban el cabello recogido, normalmente cubriéndolo con una diadema y un velo.

2. Tiana, Tiana y el sapo. Años 20 en Nueva Orleans, EEUU

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Al comienzo de la película es fácil discernir su contexto. Casi al principio se menciona que la madre de Tiana es la mejor costurera de Nueva Orleans, por lo que es fácil deducir de qué ciudad se trata. El jazz, las faldas a la cintura tipo charlestón y los coches al estilo Gatsby, contextualizan la película en los años 20.

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Las leyes de Jim Crow estaban en vigor en 1920 en Nueva Orleans, por lo que esta era una ciudad bastante segregada en términos de raza, bajo el ideal “separados pero iguales”. No obstante, también era un epicentro cultural emergente y el lugar de nacimiento del jazz. La moda del momento incluía vestidos rectos, que no potenciaban las curvas femeninas. Solían llevar el cabello corto al estilo bob, de vez en cuando adornado con pequeños tocados. El maquillaje era al más puro estilo Hollywood, con los ojos oscuros y rojo intenso en los labios.

3. Aurora, La bella durmiente. Hacia el año 1300 en Inglaterra

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El nombre de Aurora antes de convertirse en princesa es “Briar Rose”, un tipo de rosa bastante frecuente en Inglaterra, dato que nos permite deducir el sitio donde está ambientada la película. Para situar el año, hay una secuencia donde el príncipe Felipe grita a su padre, el rey Huberto: “¡Padre, estás anclado en el pasado, estamos en el siglo XIV!”.

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Sin duda alguna, Aurora hubiera tenido que renovar significativamente su vestimenta al convertirse en princesa, pues las mujeres de la nobleza del siglo XIV llevaban una vida bastante más restringida y conservadora que las campesinas.

Gracias a innovaciones en corte y confección, las mujeres de la nobleza de este período podían llevar mangas y corsés hechos a la medida por primera vez. Por encima de sus vestidos, sueltos y similares a una bata, llevaban los sobreveste, una túnica abierta y sin mangas con una larga cola. Las mujeres con frentes amplias y cabello rubio eran consideradas especialmente hermosas. Solían llevar el pelo recogido en trenzas verticales detrás de las orejas, a veces sujeto por adornos, velos o coronas.

4. Jasmine, Aladdín. Aproximadamente durante el año 300 en la Península Arábiga

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Se sospecha que se trata de la Península Arábica porque se utiliza bastante el saludo “Salaam”, así como la melodía de apertura dice “Si a Arabia tu vas…”. Cuando el genio está transformando a Aladdín en príncipe, este afirma que su ropa parece del siglo III -en su versión original en inglés-, por lo que debería de tratarse del siglo IV.

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El Islam se convirtió en religión como tal el siglo VII, por lo que la película está ambientada en una sociedad árabe pre-islámica. En esta época, las mujeres vestían modestamente, utilizando ropa holgada que no mostraba sus curvas. La mayoría de ellas, especialmente las de las clases más altas, portaban velos de diversas longitudes. Además, las clases más adineradas usaban telas mucho más finas y de mayor calidad que las de las clases más bajas. Sin embargo, jamás hubieran mostrado en público su estómago y sus brazos.

5. Bella, La Bella y la Bestia. Siglo XVIII, Francia

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Resulta evidente identificar el lugar en el que está ambientada, ya que la cultura francesa está presente durante toda la película. Para la fecha, mientras Din Don enseña el castillo a Bella, este le dice que algunos elementos decorativos son barrocos, por lo que se puede deducir que se trata del s. XVII o XVIII.

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Bella, al casarse con Bestia, empezó a formar parte de la aristocracia, por lo que hubiera portado el estilo tan característico de la realeza: vestidos exuberantes, corsés muy ajustados que acentuarían su cintura, caderas exageradas, abundante maquillaje y peinados con pelucas barrocas al más puro estilo Maria Antonieta.

6. Pocahontas, Pocahontas. Principios del s. XVII en Virginia, EEUU.

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Quizá es la más evidente de todas, ya que la historia que podemos ver en la película ocurrió de verdad durante la época colonial y está bien documentada.

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La verdadera Pocahontas tenía unos 11 años de edad cuando John Smith llegó a Virginia en 1607. Seguramente habría usado piel de ciervo atada a la cintura y un par de collares hechos con conchas blancas alrededor de su cuello, muy propio de las tribus Powhatan. En invierno, podría haber usado una capa de cuero alrededor de sus hombros para mantener el calor. De solteras, las mujeres Powhatan llevaban el pelo recogido en una larga trenza, mientras que las casadas debían cortárselo tras el matrimonio. Las mujeres de mayor estatus, como Pocahontas, llevaban sus caras y cuerpos tatuados con patrones abstractos, realizados con productos naturales.

Fuente: Buzz Feed vía diply

Publicado en Miscelánea