La decisión que tomó esta madre respecto a su cuerpo hará que pienses en el valor de la imagen. En una sociedad donde se persigue tener una figura perfecta, un peso ideal o una cara idílica, buscar lo contrario resulta chocante. ¿Qué pasaría si alguien defendiera justo lo opuesto?

Mientras que todo el mundo está tratando de conseguir sus mejores fotos para salir en Instagram o Facebook, Laura Mazza decidió hacer lo contrario. Quiso mostrarle al mundo cómo son realmente las imágenes cuando se es honesto.

Mediante la publicación de las fotos del antes y después del parto mostró en Facebook cómo es la realidad que vive. A la izquierda, su cuerpo antes de tener hijos, y a la derecha después de haber parido.

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“Nadie quiere ver la imagen de la derecha, no hay nada que admirar y puede que no sea agradable a la vista. Nada de un vientre plano, las estrías y un ombligo distinto hacen que la gente no quiera ver esta foto. ¿Pero sabes qué? He logrado más con este cuerpo, de lo que logré con mi viejo cuerpo. He vivido más, le he dado más, he disfrutado más. He vivido la vida. Este cuerpo es el que debe ser celebrado y admirado. No importa el tamaño que tenga, da igual una talla 6 que 60. Merece ser alabado”.

Hice fotos de mí misa porque ese peso de la primera foto significa que estaba más cerca de alcanzar el peso donde me gustaría estar. Comía sin hidratos de carbono, y apenas probaba las verduras. Comía casi solo carne. Pero me encantó porque estaba perdiendo peso rápidamente y podían verse los huesos sobresaliendo de la clavícula o las caderas. Con el tiempo acabé odiando la carne, y siempre estaba sufriendo de ardor de estómago. Pero aún así me nadie me hubiera dicho nada, me habrían dicho que me veía en forma, que estaba sana. Recuerdo que la gente me preguntaba cuál era mi rutina de ejercicio, me admiraban. Yo misma me admiraba. Me compraba ropa nueva y estaba muy orgullosa de mostrar mi cuerpo”.  

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Es por los estereotipos que Laura Mazza sentía que su cuerpo no merecía ropa interior atractiva o nuevas prendas de ropa. “A veces ni siquiera sacaba fotos del embarazo porque ya estaba avergonzada de lo grande que parecía. No admiraba ese cuerpo. Me sentía como la gente me estaba obligando a sentirme.

Quería ser delgada. Pero mierda, cuando lo era no estaba contenta. Ahora lo entiendo. Hay que agradecer todos los tipos de cuerpo. Todos los cuerpos y las historias que van con él. Por encima de todo, la persona debe ser felicitada. Se deben celebrar los cuerpos sanos. Y por estar saludable debe ser  por lo que nos esforcemos. Mentes sanas que se reflejen en nuestros cuerpos. Pero que se vea también el viaje que llevamos.

Debemos admirarlo. Y claro que todavía quiero parecerme a la primera foto, sin duda. Echo de menos ese cuerpo, pero quiero llegar de una manera sana, mental y físicamente. Quiero estar orgullosa y en paz con este cuerpo. Lo quiero como el que tengo ahora, como amo a este cuerpo porque no importa el tamaño, se merece que lo celebren”.

Esta madre aprendió a amar su cuerpo en el momento en que olvidó todas las reglas y estereotipos sociales que hay sobre la belleza. ¿Qué vas a hacer tú?

Fuente: Boredpanda

Publicado en Familia