La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que afecta a unos 300 millones de personas en todo el mundo. Esta enfermedad consiste en una serie de trastornos metabólicos que dan como resultado la poca o nula producción de insulina en nuestro organismo o la resistencia a esta.

La insulina es necesaria para vivir, ya que es la hormona que se encarga de metabolizar la glucosa de nuestros alimentos. Se fabrica en el páncreas, pero en el caso de los diabéticos no producen la suficiente (diabetes tipo 1) o su cuerpo no la acepta bien (diabetes tipo 2). Sin un correcto suministro de insulina podemos entrar en estado de hiperglucemia (nivel alto de azúcar en sangre) o hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre) dependiendo de una u otra deberemos administrar insulina (en caso de hiperglucemia) o azúcar (en caso de hipoglucemia) al afectado. Tener claro qué hacer en cada caso es fundamental ya que administrar insulina a un afectado de hipoglucemia puede suponer la muerte de este.

 Imagen: moodboard/Corbis

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De todas formas existen 3 tipos de diabetes y no todas necesitan la administración de insulina por vía externa (insulinodependencia). Por lo que su tratamiento es distinto en los diferentes casos. Lamentablemente, cada vez se dan más casos de esta enfermedad y es debido, en gran parte, a la cantidad de alimentos procesados que consumimos ricos en azucares y demás sustancias que en tanta abundancia son nocivas para nuestro organismo.

La más complicada de tratar es la diabetes de tipo 1 ya que es la que necesita una comprobación constante de los niveles de azúcar en sangre e inyecciones de insulina de manera periódica y un mayor control de los alimentos que se ingieren. Existen diferentes tipos de insulina, de absorción lenta, de absorción rápida, que hacen efecto todo el día, etc… sea cual sea el tipo que se use, a día de hoy es inviable para un diabético tipo 1 vivir sin la administración externa de esta hormona.

Bueno, era imposible hasta hace poco, porque en un hospital de Australia han conseguido implantar en un niño de 4 años el primer páncreas autosuficiente que existe.

Foto: Eraxion / iStockphoto

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Hasta ahora los dispositivos que existían para proporcionar insulina a los diabéticos eran controlados por el propio usuario, que era el que finalmente decidía qué dosis se le administraba, cuándo y cuántas veces o, en algunos casos, inyectaba continuamente unas mínimas cantidades de esta hormona. Este método va a pasar a la historia ya que el páncreas artificial mide, gracias a unos algoritmos, el nivel de azúcar en sangre y lo regula automáticamente de la manera más conveniente.

Xavier Hames, que es como se llama el niño pionero al que han implantado el páncreas artificial, fue intervenido en el hospital pediátrico Princess Margaret donde recibe tratamiento de su diabetes desde los 22 meses de edad. El dispositivo lleva varios años siendo objeto de pruebas y estudios pero parece que su viabilidad ya es total. Ahora podrá vigilar algo menos su dieta y comer las mismas cosas que comen los niños de su entorno.

niña chocolate

Su precio ronda los 10.000 dólares australianos (unos 7.000 €). Los beneficios de este nuevos sistema son muchos, entre otros puede predecir la hipoglucemia y cortar el envío de insulina para evitarla o, por el contrario, poner remedio a una hiperglucemia de forma automática. La mayoría de estos ataques (especialmente la hipoglucemia) se producen mientras la persona duerme, por lo que son difíciles de detectar tanto para el que los sufre, como para sus seres cercanos. Con este implante dejarán de ser un problema.

El dispositivo es también resistente al agua por lo que no hay riesgo al bañarse con el. Todavía no hay una fecha exacta para que se pueda realizar su implantación de forma masiva pero desde luego este páncreas es un gran paso para que todos aquellos que sufren diabetes puedan llevar una vida un poco más “normal”.

Fuente: Universia, IFL Science!, CUN, MedlinePlus, RedPacientes, Diabetes CIDI, I&EC research

Publicado en Miscelánea