Hace poco asistíamos a otro terrible episodio de catástrofes naturales. En esta ocasión, Italia fue sacudida nuevamente por un terremoto, cuando aún siguen latentes las secuelas y el recuerdo del anterior que asoló la ciudad de L’Aquila en 2009, dejando casi 300 víctimas mortales y 400 heridos en Amatrice, así como un sin fin de daños materiales y emocionales.

Lo cierto es que los temblores, que no terremotos -estos son llamados así hasta que el temblor supera los 6 grados en la escala Richter-, suelen darse con mucha frecuencia, hasta 500.000 al año. Por suerte, la gran mayoría no solemos  notarlos.

Actualmente asistimos a multitud de avances tecnológicos y científicos, pero en lo que a la predicción de terremotos se refiere, nada de nada. La NASA tiene tecnología capaz de predecir dónde podría producirse un terremoto, pero es incapaz de saber cuándo.

Así pues, un seísmo podría pillarnos en el momento que menos esperamos. A los protagonistas del vídeo que estáis a punto de ver, por ejemplo, les pilló dentro de una piscina. Las imágenes fueron tomadas durante el terremoto, de 7,8 grados de magnitud en la escala Richter, que tuvo lugar en Nepal en abril de 2015.

Tal fue la fuerza del seísmo, que la piscina se transformó en la envidia de todas las atracciones de cualquier parque acuático.

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