El tren es uno de los medios de transporte público más seguros, y una buen alternativa (siempre que sea viable) para aquellos a quienes les da miedo volar.

Pero esto no significa que tomar el tren no incluya correr algún tipo de peligro. Y no pretendo poneros mal cuerpo, pero hoy quería mostraros los efectos de un fenómeno conocido como alabeo del carril, que es una deformación de la alineación de las vías por pandeo.

El pandeo, a su vez, es un fenómeno de inestabilidad estática que puede darse en elementos comprimidos esbeltos como, por ejemplo, las vías ferroviarias de un tren.

He aquí un ejemplo de alabeo del carril en un tren Australiano con destino Melbourne

Por suerte, los pasajeros de este tren no sufrieron ningún daño, pero el susto no debió de ser pequeño.

Al parecer, el pandeo puede ocasionarse, además de por otros motivos, por las altas temperaturas.

Como ya sabréis, muchos materiales se dilatan cuando son expuestos al calor. Aunque las vías de tren, al igual que otras construcciones, se montan teniendo en cuenta el grado de dilatación por calor de los materiales empleados, diversos factores medioambientales -tales como movientos sísmicos o corrimientos de tierra-, o un simple error humano o técnico en la construcción, pueden variar el resultado y provocar este fenómeno.

Aquí tenéis otro ejemplo, bastante extremo pero real:

Así pues, podéis pensar que este fenómeno sería más propenso en verano, cuando las temperaturas son más altas, pero no. El pandeo puede ocurrir en cualquier época del año, ya que no es la luz solar directa la que puede causar esta repentina curvatura. Los trenes que viajan demasiado rápido también pueden sobrecalentar las vías y, por tanto, producir un pandeo.

Por fortuna, este fenómeno rara vez se da, así que podéis estar tranquilos y seguir tomando el tren como hasta ahora.

Vía: Viralnova, traducción y adaptación por La Voz del Muro
Vídeos: Rod Williams, AlexHayward
Fuentes: definicion.de, wikipedia

Publicado en Ciencia