Mientras que algunos tenemos aficiones tales como jugar a un videojuego o leer empedernidamente todo lo que cae en nuestras manos, otros dedican su tiempo a pasatiempos increíblemente caros y que probablemente no cataremos jamás, ya sea por una simple cuestión de gustos o porque nuestro bolsillo no es tan hondo como nos gustaría.

Disfrutar de una cena de lujo, por ejemplo, es un buen modo de experimentar nuevas formas de cocina y recetas de todo el mundo.

Precisamente esta es una de las grandes pasiones de la protagonista de nuestra historia de hoy, quien, a pesar de ser una estudiante universitaria de recursos moderados,  ahorra todo lo que puede para darse un homenaje en los restaurantes más renombrados de vez en cuando.

La última vez que esta apasionada de la gastronomía disfrutó de un menú gourmet lo hizo en el Saison, el segundo restaurante más caro de Estados Unidos. Allí se gastó la friolera de 600 dólares en una cena que duró casi 4 horas, ¡igualito en las bodas vaya! Esto fue lo que degustó: 

¿Qué hace una taza de té en una cena de 600 $? Cada manojo de hierbas lleva abeto de Douglas, milenrama, manzanilla, melisa, anís e hisopo, todas recolectadas de la huerta del restaurante. ¡Más frescas imposible!

El siguiente plato incluía una porción de espinacas, algas y caviar recubierto con una pequeña cobertura de mantequilla, elaborada a partir de la leche de Bella, la vaca del restaurante

No, no es una toallita húmeda. El siguiente plato consistía en un sashimi de calamar, servido con una gran variedad de especias

La almeja rey o panopea generosa -su nombre científico- no es algo que se pueda encontrar fácilmente o degustar todos los días, aunque sí es bastante común en los restaurantes de lujo

El próximo plato era erizo de mar servido en pan tostado. El erizo de mar o uni es, básicamente, la mantequilla del mar. ¡Se deshace en la boca!

Es probable que nunca hayáis visto un rábano presentado de esta forma. Yo tampoco

¿Debajo del rábano? jalea de rábano con una reducción de vinagre 

Pero disfrutar de una degustación no implica comer solo alimentos desconocidos. El siguiente plato, por ejemplo, consistía en una calabaza preparada de tres maneras diferentes. La primera variante era calabaza asada con una cobertura de copos de pulpo

La segunda porción se sirvió con una cucharada de crema fresca para atemperar la dulzura de la calabaza caramelizada

La tercera y última pieza venía en forma de puré, sobre una cama de aceite de semilla de calabaza

El siguiente plato consistía en dos pequeñas porciones de carne de antílope, acompañado de una ensalada de hierbas frescas, achicoria roja rellena y galletas de mantequilla

Si nunca habéis tenido el dudoso placer de probar la carne de antílope -me incluyo-, su sabor no dista mucho de la carne de venado, según cuentan

Para hacer bien la digestión, la cena incluía un caldo hecho con carne de antílope y hierbas frescas

Para el postre, mi parte favorita, una bola de helado ahumando con una cobertura de caramelo…

…acompañado con un surtido de nueces confitadas y virutas de chocolate. ¡Ñam!

Esta presentación brinda la oportunidad de combinar distintos sabores a placer

Pero eso no fue todo. A continuación, una naranja rellena de crema de mantequilla

Cada bocado contenía un poco de sabor a naranja confitada… ¡Algo así debería crecer directamente de los árboles!

El siguiente postre era una bola de sorbete de arándanos macerada con aguardiente y un chorreón de brandy… ¿No os está entrando hambre?

Y para finalizar, un bombón con pan de oro…

La cuenta venía acompañada de un surtido de especias de alta gama, una copia del menú degustado  y una bolsa de golosinas. ¡Así da gusto!

Puede que la alta cocina no sea una afición de la que todo el mundo disfrutaría, pero no se puede negar que puede ser toda una experiencia. 

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Fuentes consultadas:
https://boredomtherapy.com/gold-for-dinner/