Al cumplir los 12 años, Martin Pistorius fue diagnosticado de una rara enfermedad degenerativa, que en pocos meses le dejó en estado vegetativo.

Los médicos explicaron que el niño quedado en coma, y que su cerebro no mostraba actividad ninguna. Desconsolada, su madre, buscó para el un lugar donde mantenerlo a salvo por si un día despertaba.

Y así fue, un tiempo después, el cerebro de Martin despertó de repente, pero no así su cuerpo. Atrapado en su interior, el joven podía ver y oír todo lo que ocurría a su alrededor, pero no era capaz de mover ni un músculo, ni tan siquiera los ojos. Si poder dar señales de vida, su día a día se convirtió en un auténtico infierno.

“Es increíble lo crueles que pueden ser las personas cuando piensan que eres un ser inerte”.

Durante los años siguientes Martin padeció todo tipo de maltratos, insultos y vejaciones, incluso abusos sexuales, en los hogares de atención al paciente. Pero Martín, no era un vegetal, era un joven consciente atrapado en su mente.

Sentía los golpes, sufría con los abusos y con las palabras que inocentemente le dedicaban. Un día, su propia madre entró en la habitación. Habían transcurrido muchos años desde que su hijo quedará en cama, suplicando en voz alta: “Señor deja que muera, llévatelo y que encuentre la paz en la muerte”.

Afortunadamente, alguien apreció una chispa de vida en sus ojos. Sorprendidos, los médicos retomaron el caso con nuevas técnicas y Martin comenzó su viaje de regreso a la vida.

Hoy puede comunicarse y contar su increíble historia. Una historia de perdón, esfuerzo y tesón. Es feliz, y disfruta de la vida junto a su esposa.

La sonrisa que se dibuja en su cara, es contagiosa. No te la pierdas.

Fuente: NBC news

Publicado en Salud
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