La dieta está muy presente en nuestra sociedad. Hay quienes la siguen por obligación, por razones de salud, y hay quienes siguen la tendencia de una moda, es decir, por razones estéticas. La obesidad acarrea muchos problemas, tanto de salud como estéticamente hablando, a quien la padece. Dietas hay muchas y muy variadas. Pero, se dividen en dos grupos principales:

a) Para cubrir las necesidades de salud del paciente obeso;

b) Para suplir las necesidades estéticas de una corriente social.

Mientras el primer grupo es normalmente controlado por un facultativo, el segundo grupo recae en una moda temporal y es ahí donde algunas personas se aprovechan para introducir nuevas dietas para vender algún producto y hacerse de oro. Pero, hay que tener mucho cuidado con las dietas, ya que, en vez de bajar de peso, podemos no sólo obtener el efecto contrario conocido como el efecto yoyó, sin gastamos mucho dinero para nada.

Entonces, cuando pasamos de una dieta a otra y dedicamos parte de nuestra vida probando dieta tras dieta sin obtener el resultado deseado, nos preguntamos: ¿Existe la dieta perfecta? Ya que, a menudo, el remedio es peor que la enfermedad (algunas dietas producen falta de vitaminas y/o minerales y empeora nuestra salud). Es ahí cuando dejamos de creer en las dietas y nos damos cuenta que el milagro no existe. Porque hay que comer de todo, pero de unos alimentos más que de otros, para obtener el equilibrio correcto de nuestras necesidades.

¿Cuál es la dieta perfecta?

Es muy sencillo, se trata de la alimentación correcta. No se debe dejar de comer, sino comer más sano, dejando de consumir bollería, refrescos, la comida rápida y sustituirlos por alimentos sanos y básicos como la verdura, hortalizas y la fruta. Es importante mantener un horario regular de comidas, tomarse su tiempo para comer sentado y masticar bien, además de beber al menos un litro y medio de agua al día. Se trata, simplemente, de una reeducación alimentaria, quitando el azúcar y no abusar ni de la sal ni de otras especies, así como de la grasa.

Si conseguimos mantener una alimentación sana y la acompañamos con un ejercicio físico regular para quemar la grasa que sobra gastando energía, conseguimos el efecto deseado y a largo plazo, es decir, duradero.

De esta forma, ni enfermamos más de lo que ya estamos ni es necesario gastar mucho dinero en productos y libros para obtener un peso ideal. 

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