Fallece el chico que construyó un reactor nuclear en su jardín. Esta es su historia

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por Kike Pérez
el 17/11/2016 en Historias

Los vecinos de un pequeño barrio residencial de Michigan no daban crédito, cuando las autoridades se personaron en sus casas para dar la voz de alarma. Las órdenes eran claras: 40.000 residentes debían abandonar el barrio con lo puesto, sin saber si algún día podrían regresar a sus hogares.

¿El motivo? Su vecino, de solo 18 años, había construido un reactor nuclear casero en el cobertizo de su casa, por lo que el barrio fue declarado zona radiactiva provisionalmente.

Parece el argumento de una película de ciencia ficción, pero fue un suceso real que ocurrió en Michigan, EE.UU., en 1996.

El responsable de semejante escena fue David Hahn, un joven boy scout de 18 años que, empeñado en ganar su insignia sobre energía atómica, se dejó llevar por su entusiasmo e inteligencia.

Durante más de un año, David diseñó y construyó, a partir de piezas recicladas y chatarra, un reactor nuclear en el cobertizo de la casa de su madre. Nadie sospechaba nada, hasta que fue detenido mientras robaba unos neumáticos para su proyecto. En la caja de herramientas que llevaba en su coche también se encontraron materiales radiactivos, lo que disparó todas las alarmas y convirtió el caso en asunto prioritario.

Tras interrogar al joven, quien se explicó con total naturalidad e inocencia, se procedió a visitar el taller. Las mediciones sobrepasaban 1000 veces la cantidad de radiación permitida. El cobertizo fue sellado y se procedió a coordinar la evacuación inmediata del barrio.

Unos días después, y con la zona del cobertizo completamente asegurada, se permitió a los habitantes regresar a sus casas. Sin embargo, las labores de limpieza del material radiactivo se prolongaron durante un tiempo, con un coste de unos 60.000 dólares de la época.

Los cómics y la energía nuclear

Siempre fue un niño callado, con dificultades para hacer amigos y una gran inteligencia. Siempre consideró que el deporte era una pérdida de tiempo y que la ciencia era fascinante. “Primero fue la astronomía. Me encantaron los planetas. Siempre pensé que un día el hombre iría a Marte o una de las lunas de Júpiter“, declaraba.

A los 7 años, David leyó los cómics de Spiderman y Peter Parker, un fotógrafo que obtuvo superpoderes por la picadura de una araña irradiada de energía nuclear. Desde entonces, no pudo dejar de pensar en ello y sus posibilidades.

Sus padres se divorciaron cuando él todavía era muy joven. Su padre, un ingeniero de General Motors, se volvió a casar y obtuvo la custodia de David. Los fines de semana y días festivos, el joven se quedaba en casa de su madre, Patty.

La ciencia lo era todo para él, y pasaba las semanas haciendo experimentos en casa, hasta que su madrastra se lo prohibió después de prender fuego accidentalmente a la casa.

“Tenía un pequeño laboratorio en mi habitación con un juego de química. Estaba trabajando para crear fósforo y acabé creando nitroglicerina, que estalló. Me lastimé la mano izquierda y parte del cuarto. Llevaba gafas y no tuve secuelas”, declaró al Daily Mail en 2013

Después de la prohibición continuó en casa de su madre, quien amablemente le cedió el cobertizo para sus juegos. Allí comenzó a fabricar cloroformo, reacciones químicas y el aislamiento de halógenos. Cuando empezó con productos radiactivos, tomó precauciones y escribió a la sociedad reguladora de la energía atómica para aprender cómo manejarlos, pero no se tomaron en serio la petición de un joven estudiante de secundaria.

Hizo una lista de las fuentes de materiales radiactivos para su reactor: el americio 241, que se podría encontrar en detectores de humo; radio 226, se podría encontrar en los relojes luminosos antiguos; el uranio 238 y el torio 232, presentes en algunas linternas de gas.

Convenció a una empresa para que le vendieran cientos de detectores de humo rotos, afirmando que era maestro y que los necesitaba para un proyecto de física en su clase. Así fue como, poco a poco, fue avanzando en su proyecto hasta el día en que, por casualidad, las autoridades lo descubrieron.

Vida adulta

Tras la intervención de sus padres, David no fue procesado. Pero se le invitó a abandonar sus obsesiones, enrolándose en la marina. Fue destinado en Japón, pero las cosas pronto empezaron a tocerse. Fue puesto en observación y diagnosticado como esquizofrénico paranoide con trastorno bipolar. Con tratamiento farmacológico, regresó a Michigan.

En 2007, con 37 años cumplidos, David fue detenido mientras robaba detectores de humo de un bloque de apartamentos. Cuando registraron su casa, encontraron 16 detectores más y las autoridades asumieron que trataba de repetir sus experimentos.

Esta vez su castigo no quedó impune e ingresó en prisión durante 90 días. Tras su paso por prisión declaró sentirse bien y con muchas ganas de estudiar y seguir inventando. Su objetivo era lograr inventar una bombilla que brillase durante más de 100 años.

Sus planes se han visto prematuramente truncados al fallecer el pasado 27 de septiembre. Ni la familia, ni las autoridades sanitarias informaron de las causas de su muerte, aunque muchos creen que se debe a la continua exposición radioactiva a la que David se sometió en vida.

Fuente: wikipedia.com, dailymail.co.ukdimka-jd.livejournal.com

 

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