Si hay un árbol de aspecto elegante que se caracterice por tener unas flores preciosas, ése es el flamboyan. Su copa aparasolada, sus hojas imparipinnadas, su tronco recto y su porte lo convierten en una de las plantas de mayor éxito… en todo el mundo.

Aunque es originario de Madagascar, la realidad es que este increíble árbol ha conquistado el corazón de muchos aficionados a la jardinería. ¿Ha conquistado el tuyo también? 

Ay, el flamboyán. Me enamoré de esta planta hace ya muchos años, en el 2008. Al vivir en el mediterráneo, donde las temperaturas son suaves casi todo el año, no dudé ni un momento en comprar semillas. 

Una vez llegaron, les pasé un papel de lija hasta que vi que la tonalidad marrón cambiaba, las puse en un vaso con agua durante 24 horas, y luego las sembré en una maceta individual con sustrato de cultivo universal con un poco de cobre esparcido para evitar que los hongos proliferasen. A las tres-cuatro semanas germinaron.

Todo iba bien. Les daba el sol prácticamente todo el día, los regaba cada vez que veía que el sustrato se estaba secando, y crecían que daba gusto. Hasta que las temperaturas bajaron de los 0 grados centígrados.

Sólo fueron unos días, y no seguidos, pero esas heladas ligeras de hasta los -2ºC acabaron con ellos. ¿Qué estaba haciendo mal?

Flamboyán de flor roja (a la izquierda) y de flor naranja. Foto del 18 de septiembre del 2016.

Bueno, yo no me rindo fácilmente, aunque no lo volví a intentar hasta hace muy poco, esta vez, con más éxito. Partiendo de mi experiencia y conocimientos, si quieres tener un flamboyan en tu jardín te recomiendo seguir estos consejos:

  • Coloca tus ejemplares en una zona donde les dé la luz del sol la mayor parte del día. Cuanta más luz reciban, más y mejor crecerán.
  • Riégalos de manera frecuente en verano, y algo más espaciada durante el resto del año. No resisten la sequía, pero tampoco el encharcamiento. En caso de duda, comprueba la humedad del sustrato introduciendo un palo delgado de madera; si al sacarlo sale prácticamente limpio, es porque la tierra está seca.
  • Abónalos regularmente durante todo el año, incluyendo invierno. En los meses cálidos es aconsejable abonarlos con guano en forma líquida, que es un abono natural de rápida eficacia; en otoño-invierno con Nitrofoska, echando una cucharada pequeña de Nitrofoska una vez al mes.
  • Cámbialos de maceta una vez al año. Su ritmo de crecimiento es muy rápido, por lo que para que crezcan bien es importante pasarlos a un tiesto mayor cada año.
  • No los podes. No lo necesitan. A medida que pase el tiempo irán desarrollando su característica copa aparasolada.
  • Protégelos del frío. De adultos pueden resistir hasta los -2 o -3ºC sin demasiados problemas, pero cuando son jóvenes deben de protegerse de las temperaturas bajas, preferentemente en un invernadero (dentro de casa se afean).
  • Si pierden las hojas, no te preocupes. Es una respuesta al frío. En primavera volverán a brotar.

¡Mucha suerte con tu flamboyán!

Publicado en Verde
Fuentes consultadas:
www.jardineriaon.com