Sabemos que la industria alimentaria nunca juega limpio y que acostumbra a ocultar los aditivos y conservantes bajo cajas de colores y eslóganes pegadizos. Las llamativas sopas de bogavante sin bogavante, los falsos alimentos “naturales” o las papillas de bebé repletas de azúcar son algunos ejemplos de sus malas prácticas.

La única manera de protegerse de estos abusos es que los consumidores vigilemos las etiquetas de los alimentos, entendamos la información nutricional, así como los procesos de manipulación a los que se les haya sometido. Solo así podremos estar seguros de lo que compramos.

Y es que los consumidores no pueden ya fiarse ni de sus ojos ya que, con los últimos avances en pegamentos para carne, la industria es capaz de fabricar realistas filetes de ternera a partir de recortes, sobras y piezas de peor calidad.

Filete falso hecho a partir de recortes de carne

Filete falso hecho a partir de recortes de carne

Por si todo esto fuera poco, también debemos prestar atención a la picaresca de intermediarios y vendedores finales, quienes también han desarrollador sus propias técnicas para sacar tajada y aumentar sus beneficios a nuestra costa.

Convirtiendo el agua en dinero

Señalar en primer lugar que esta práctica no es común a todos los negocios, intermediarios y vendedores ya que la gran mayoría son personas integras y de buen corazón en las que se puede confiar.

Sin embargo, y como en todos los gremio,s hay personas que no dudan en hacer negocio timando a sus clientes. Como este pescadero quien, usando una aguja hipodérmica y agua, hecha la vejiga de los peces que vende para aumentar su peso.

Los peces perderán el agua durante la cocción o el fileteado, pero los clientes difícilmente se percatarán de que han sido timados.

Y aún hay más

Pero no solo los productos como el pescado o la carne de ternera pueden ser manipulados, los pollos enteros también.

Aquí podemos ver como un intermediario utiliza un compresor para hinchar de agua tanto los muslos como las pechugas de los pollos que prepara para la venta. Esto no solo mejora su aspecto, sino que nuevamente incrementa el peso y la ganancia.

Estas prácticas no son legales y pueden atentar contra la salud del consumidor, ya que el agua puede servir como caldo de cultivo para la proliferación de todo tipo de bacterias.

Observar y comprar en establecimientos de confianza y prestigio

vendedores

Al igual que con el etiquetado o los timos del peso de la balanza, la única arma que tiene el consumidor para defenderse de estos abusos es su observación, la información y el buen juicio.

Acude siempre a establecimientos de prestigio y vendedores de confianza, pide garantías. Si desconfías no compres y si identificas una mala práctica, denuncia.

Fuentes: Ribeye Steak On The Grill? (The Truth About Meat Glue),  Canal Republicaweb, Facebook y Elinformatin/youtube

Publicado en Salud