Gracias a los que nos engañaron, a los que nos traicionaron, a los que
nos humillaron, a los que nos vilipendiaron, a los que nos vendieron
cuentos en los que ni ellos mismos creían. Gracias a los que nos
hicieron daño y pudieron seguir durmiendo a pierna suelta, a los que nos
impidieron soñar con un futuro mejor, a los que nos ilusionaron para
después arrancarnos de cuajo la ilusión, a los que nos arrebataron la capacidad de emocionarnos.

Gracias a los que nos olvidaron, a los que dejaron de pensarnos, a los
que nunca les llegamos a importar. A los que huyeron, a los que nos
abandonaron, a los que nos prometieron cosas que jamás iban a cumplir. A
los que nos quisieron mucho, pero lo hicieron demasiado mal. A los
causantes de más de una cicatriz. A los culpables de que cometiéramos el
tremendo error de dejar de querernos.

Gracias porque ahora somos mucho más fuertes, más sabios, más valientes, más auténticos. Nos habéis enseñado que las migajas no son una opción, que nos merecemos serlo todo, que con la ilusión no se juega, que quien nos pierde es el que pierde, que la cobardía no tiene excusa y las excusas no tienen perdón, que querer es sencillo, que el amor no duele. Gracias, le hemos ganado la batalla al rencor, al odio, al miedo. Hemos vuelto a confiar en nosotros, a valorarnos, a respetarnos, a atrevernos. Hemos aprendido a marcharnos a tiempo, a dejar de querer cuando era el momento. Gracias: eras tú, no yo; estabas en lo cierto.

Gracias, hemos comprendido que la vida es demasiado corta como para olvidarnos de soñar despiertos, de apasionarnos hasta quedarnos sin aliento, de reírnos a carcajadas, de disfrutar de los pequeños momentos, de abrazar, de besar, de mirar, de seguir sorprendiéndonos, de descubrir, de buscar, de encontrar, de querer y de querernos. Hemos entendido que estamos aquí de paso, que la vida es un suspiro, que dejar de vivirla es el mayor de los sacrilegios, que ser feliz es una decisión, y para decidir siempre estamos a tiempo.

Publicado en Miscelánea
Fuentes consultadas:
http://valemil.com/gracias-todos-los-nos-enganaron