La preeclampsia es una complicación del embarazo que causa hipertensión arterial, principalmente, daños a los riñones además de presencia de proteínas en la orina (proteinuria) y otros problemas que veremos a continuación. Es una condición potencialmente mortal y afecta alrededor del 5 por ciento de las mujeres embarazadas.

 

Sus causas son desconocidas pero los especialistas creen que la preeclampsia está relacionada con un riego sanguíneo reducido a la placenta y que, en muchos casos, en realidad existe desde el principio del embarazo, bastante antes de que se manifiesten los síntomas. 

Esto podría suceder si la placenta no se implanta correctamente en las paredes del útero y las arterias de esa zona no se dilatan como deberían, de manera que llega menos sangre a ella. La hipertensión crónica y la diabetes también pueden disminuir el riego sanguíneo hacia la placenta.

Hay estudios que indican que los cambios de riego sanguíneo a ésta pueden producir altos niveles de unas proteínas de la placenta que entran en tu torrente sanguíneo. Esto puede producir una compleja serie de efectos, entre los que se incluyen los siguientes:

  • Vasoconstricción (que produce hipertensión)
  • Daños en las paredes de los vasos sanguíneos (que provocan hinchazón y proteína en la orina)
  • Una reducción del volumen de la sangre
  • Alteraciones en la coagulación sanguínea

No está claro por qué les sucede a algunas mujeres y a otras no, y es posible que no haya una única explicación. Podría deberse a la genética, a la nutrición, a ciertas enfermedades subyacentes y a la manera en que el sistema inmunitario reacciona al embarazo, entre otros factores.

Se suele manifestar con más frecuencia en el último trimestre, sin embargo, puede aparecer en cualquier momento durante la segunda mitad del embarazo, en cualquier momento durante el parto o incluso en las primeras semanas de dar a luz. 

Aunque no siempre presente sintomatología, puede ser una complicación muy severa y peligrosa tanto para el bebe como para la madre. Es por ello que el ginecólogo hará pruebas en cada consulta prenatal, comprobando la tensión arterial de la madre y en caso de ser elevada, realizará un prueba de proteína en la orina.

Los síntomas de la preeclampsia son los siguientes:

  • Hinchazón en la cara o alrededor de los ojos.
  • Hinchazón en las manos.
  • Hinchazón repentina o excesiva en los pies o tobillos.
  • Aumento de peso superior a 1 kg en una semana (normalmente esto se debe a la retención de líquidos)
  • Hay que tener presente que no todas las mujeres con preeclampsia presentan hinchazón muy visible o un incremento de peso drástico, y no todas las mujeres que presentan hinchazón o rápido aumento de peso tienen preeclampsia.  

    Puede ser de leve a severa y progresar lenta o rápidamente. Si no es tratada, puede derivar a complicaciones muy severas como el “síndrome de HELLP” o la “eclampsia”:

    • Síndrome de HELLP:

      La abreviatura HELLP es proveniente del inglés basada en algunas de sus características; anemia hemolítica (Hemolytic anemia), elevación de enzimas hepáticas (Elevated Liver enzyme), trombocitopenia (Low Platelet count) y/o coagulopatía de consumo. Para evitarlo si tienes preeclampsia, te harán un análisis de sangre periódicamente para verificar que no haya ningún signo de este síndrome.

    • Eclampsia: En raras ocasiones, la preeclampsia puede desencadenar convulsiones; esta complicación es llamada eclampsia. Puede poner en riesgo la vida de la madre y también la del bebé. 

    Antes de las convulsiones, una mujer puede tener otros síntomas como:

      • Dolor de cabeza intenso o persistente
      • Alteraciones en la vista (visión borrosa o con puntos, sensibilidad a la luz)
      • Confusión mental
      • Dolor intenso en la parte superior del abdomen.

      A veces las convulsiones aparecen sin previo aviso. Por esta razón a todas las mujeres que padecen preeclampsia severa se les da sulfato de magnesio, un anticonvulsivo, antes y después del parto. 

      El tratamiento depende de varios factores; del grado de gravedad, de cuántas semanas de embarazo tengas y de cómo se encuentre tu bebé. Probablemente te hospitalizarán al menos para hacerte una evaluación inicial y posiblemente durante el resto del embarazo. Para determinar la gravedad del problema, tu médico verificará tu presión sanguínea, te hará análisis de orina y te pedirá una serie de análisis de sangre. También te harán una ecografía para controlar el crecimiento del bebé, un perfil biofísico y una cardiotocografía en reposo para ver cómo se encuentra el bebé. 

      Si tienes preeclampsia y te encuentras en la semana 37 o más, probablemente te provocarán el parto de inmediato, especialmente si el cuello uterino está comenzando a afinarse y dilatarse. O, si hay signos de que tú o tu bebé no pueden tolerar el parto, te practicarán una cesárea.  

      Si todavía no estás en la semana 37, tu condición parece estable y tu bebé está bien, posiblemente no necesites dar a luz de inmediato. Quizás permanezcas internada para que te puedan hacer controles. O puede que te envíen a casa y te pidan que controles tu tensión sanguínea regularmente.

      La mayoría de los médicos sugieren reducir las actividades o hacer algo de reposo, ya que la presión sanguínea suele ser más baja mientras descansas. El reposo absoluto, en el que te obligan a permanecer en cama por periodos prolongados, no se recomienda y aumentaría el riesgo de que se formaran coágulos de sangre.

      No tendrás que seguir ninguna dieta especial, ni tampoco reducir tu ingesta de sal. Pero no olvides que deberás descansar. Si normalmente eres tú quien se encarga de ir al mercado y cocinar, por ejemplo, tendrás que dejárselo a tu pareja, o solicitar la ayuda de familiares y amigos.

      Independientemente de si te encuentras en tu casa o en el hospital, tú y tu bebé seréis sometidos a controles rigurosos durante el resto del embarazo. Si estás en tu casa, esto significará que deberás hacer visitas frecuentes al médico para que verifique tu tensión sanguínea y te haga análisis de orina (y posiblemente análisis de sangre), y además para que te hagan ecografías y cardiotocografías en reposo. También tendrás que contar los movimientos fetales todos los días.

      Si en algún momento los síntomas indican que la preeclampsia está empeorando o que tu bebé no está bien, te volverán a internar y posiblemente tendrás que dar a luz. No es raro que la preeclampsia se agrave durante el parto, por eso te harán controles rigurosos durante todo el proceso.

      No hay que alarmarse por tener los síntomas pero no esta de más llevar un control y ante cualquier duda acudir a nuestro médico.

           

      Publicado en Salud
      Fuentes consultadas:
      www.espanol.babycenter.com
      www.google/imagenes.com