Cuando era pequeño había algo que me encantaba y que mis padres me prohibieron comprar en varias ocasiones, el popularmente conocido como “Blandiblu”, cuyo nombre procedía de la marca comercial “Blandi Blub”, teniendo que conformarme jugando con el de los amigos de padres más permisivos. Y la restricción de los padres no era en vano, ya que esta masa verde manchaba todo lo que tocaba, además de ser perfecta para recoger toda la suciedad, es definitiva, manchaba por dentro y por fuera.

Y aunque no me suelo arrepentir de la época en la que nací, pues la recuerdo con cariño y con ventajas que los niños de ahora no conocen, he de decir que no me hubiera importado tener un producto como el que describimos a continuación: la arena cinética. Formada en un 98% por arena normal y corriente, deja el otro 2% a la ciencia para convertirla en una sustancia semisólida que dan ganas de manosearla por parte de niños y pequeños.

Fuente: WABA Fun

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