Hachiko, un precioso Akita inu que vivió en los años 20 en Japón, famoso por su extraordinaria muestra de dedicación, se ha reunido por fin con su compañero humano, a quien esperó durante tanto tiempo en la estación de Shibuya.

La Universidad de Tokio presentará oficialmente la nueva estatua en el próximo mes de marzo, en conmemoración del 80 aniversario de la muerte de Hachiko, considerado como el perro más leal del mundo.

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Hachiko nació el 10 de noviembre de 1923 en Odate, Japón. Desde la granja donde nació fue enviado a la capital, como regalo para un profesor de la Universidad de Tokio, llamado Eisaburō Ueno. Allí, Hachiko se acostumbraría a su vida cosmopolita, yendo todas las noches hasta la estación de trenes Shibuya para recibir a su amo cuando este llegaba del trabajo.

En 1925, y de forma inesperada, Ueno sufrió un paro cardíaco mientras daba clase. Hachiko, como todas las noches, fue hasta la estación a esperar el regreso de su dueño. El reencuentro nunca se produciría. No obstante, Hachiko volvería fielmente todas las noches a la estación de trenes, exactamente a la misma hora que llegaba el tren que solía tomar su dueño. El 8 de marzo de 1935, Hachiko fue encontrado muerto frente a la estación de Shibuya, tras esperar infructuosamente a su amo durante diez años.

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Unos años más tarde, un antiguo alumno de Ueno se enteró de la historia y decidió publicarla, saltando así a todos lo medios nacionales de Japón. Gracias a esto, Hachiko se ganaría la fama a nivel nacional y se escribirían cientos de historias y poemas en su memoria.

Sin embargo, y más importante aún, Hachiko salvaría a su raza, ya que solo quedaban 30 Akitas puros en todo el Japón. A partir de ese momento, la demanda de esta raza hizo que se preservara cuidadosamente, habiendo en la actualidad miles de ellos y, por eso, se le recuerda también con una estatua cerca de la estación de Shibuya.

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Por esta ferviente devoción hacia su dueño, Hachiko se convirtió en una figura legendaria, un verdadero testimonio del profundo amor de los perros hacia los seres humanos. Aunque nunca pudieron reencontrarse en vida, Hachiko y Ueno podrán reunirse para siempre a través de esta preciosa estatua.

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Fuente: thedodo, La Voz del Muro

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