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Por si te quedaba alguna duda sobre si tirar o no algunos productos de la nevera, esta guía puede serte bastante útil:

Leche UHT: por norma general, se puede conservar entre 3 y 5 días en el frigorífico desde que se abre el envase.

Huevos: su consumo es seguro durante las 3-5 semanas después de llevarlos a casa.

Si tenéis dudas sobre el tiempo que tienen podéis realizar una sencilla prueba: sumergir los huevos en agua y aquellos que floten estarán pasados de fecha. Los que se hundan estarán perfectos para su consumo. No os arriesguéis.

Aves de corral y mariscos: cocina o congela los productos en un plazo de 1 o 2 días.

Carne de vaca y cerdo: cocina o congela en el plazo de 3 a 5 días.

Alimentos enlatados: los alimentos altamente ácidos, como la salsa de tomate, pueden almacenarse 18 meses o más. Los alimentos menos ácidos, como las judías verdes en conserva, hasta 5 años. Eso sí, estos alimentos deben estar almacenados en lugares secos, oscuros y con temperaturas entre 10º y 20º. Importante: las latas golpeadas e hinchadas deben ser desechadas inmediatamente, ya que el producto podría haberse deteriorado.

Cerveza: si está bien cerrada, puede mantenerse hasta 4 meses.

Azúcar moreno: almacenado en un recipiente a prueba de humedad, y en un lugar fresco y seco, podremos conservarlo de por vida.

Chocolate: 1 año desde la fecha de fabricación.

Café molido: en envase cerrado, hasta 2 años. Abierto, hasta un mes en el refrigerador. Lo mismo para el café instantáneo y, para el café en grano, hasta 3 semanas en un paquete sellado al vacío. Aunque se puede consumir después, el aroma y el color cambian ligeramente.

Refrescos de dieta y bebidas no alcohólicas en botellas de plástico: En envase cerrado, hasta 3 meses después de ser vendido. Después de la apertura, cuanto antes lo consumas mejor, ya que cambia el sabor.

Pasta seca: 12 meses.

Alimentos congelados: si vienen sellados en un paquete, de 12 a 18 meses.

Verduras congeladas selladas: de 18 a 24 meses. Si el paquete está abierto, un mes.

Miel: vida de almacenamiento ilimitada.

Zumo de furtas UHT: 3 meses a temperatura ambiente si no se abre. Una vez abierto, mejor consumir en máximo 3 días.

Ketchup: cerrado, 1 año. Después de ese tiempo el sabor y el color pueden cambiar, aunque el producto generalmente sigue siendo seguro para el consumo. Abierto puede almacenarse de 4 a 6 meses. Después de es tiempo el sabor y el color pueden cambiar, aunque seguro para el consumo.

Sirope de caramelo: 1 año.

Mayonesa comercial: cerrada, se puede conservar varios meses. Abierta, lo más recomendable es que se consuma en 2 semanas o 3. Después de es tiempo, el sabor y el color pueden cambiar, aunque el producto generalmente sigue siendo seguro para el consumo. Un indicativo claro de que está en mal estado es que presente un aspecto amarillento y con grumos.

Mostaza: 2 años. Después de ese tiempo, el sabor y el color pueden cambiar, aunque el producto generalmente sigue siendo seguro para el consumo.

Aceitunas: cerradas, 3 años. Abiertas, 3 meses.

Aceite de oliva: puede almacenarse hasta 2 años desde su fecha de fabricación. Después de ese tiempo, el sabor y el color pueden cambiar, aunque el producto generalmente sigue siendo seguro para el consumo.

Cacahuetes: cerrados, de 1 a 2 años. Una vez abiertos, podrán conservarse de 1 a 2 semanas en un recipiente hermético.

Manteca de cacahuete: si es casera, hasta 9 meses (pasteurizada). Si no, hasta 2 años. Una vez abierta, congelada aguanta hasta 6 meses y, sin congelar, solo 3.

Pepinillos en conserva: cerrados, 18 meses. Si el tarro está abierto es preferible consumir antes de que se pongan demasiado blandos.

Barritas energéticas: de 10 a 12 meses, aunque mejor comprobar en el envoltorio las indicaciones de “consumir preferentemente antes de”.

Arroz: hasta 2 años a partir de la fecha de empaquetado.

Salsas de ensalada embotelladas: cerradas, 12 meses después de la fecha recomendada del envase. Abierta, 9 meses en el frigorífico.

Gaseosa convencional: en latas y botellas de vidrio, 9 meses desde la fecha de fabricación. Una vez abiertas, no se echan a perder, pero el sabor sí que cambia.

Salsas para la carne: hasta 33 meses. Después de ese tiempo, el sabor y el color pueden cambiar, aunque el producto generalmente sigue siendo seguro para el consumo.

Tabasco: tiene una vida útil de hasta 5 años si se almacena en un lugar seco y fresco.

Bolsitas de té: se deben consumir preferentemente antes de dos años desde la apertura del envase.

Atún en conserva: en un envase cerrado, hasta un 1 año desde la fecha de la compra. Una vez abierto, 3-4 días.

Salsa de soja: cerrada, hasta 2 años. Abierta, 3 meses. Después de ese tiempo, el sabor y el color pueden cambiar, aunque el producto generalmente sigue siendo seguro para el consumo.

Vinagre: 4 años.

Vino (tinto, blanco): depende del tipo de vino. Por ejemplo, un tinto joven aguanta cerrado hasta 3 años; un gran reserva entre 10 y 12, aunque puede durar muchísimos más. Una vez abierto, la botella puede almacenarse durante una semana en el refrigerador.

Salsa inglesa: sin haber sido abierta, de 5 a 10 años, aunque el sabor y el color pueden haber cambiado, a pesar de seguir siendo segura para el consumo. Abierta se puede almacenar durante 2 años.

Vía: lifter

Publicado en Salud