Tengo un amigo norteamericano que adora España, las playas, el estilo de vida y sus ciudades, pero siente una aversión tremenda a conducir por nuestras carreteras. A pesar de tener buenas vías de circulación, entra en pánico cada vez que se encuentra con una rotonda, sobre todo si son grandes, como las rotondas de tres y cuatro carriles de Madrid. He tratado de explicarle que son más seguras que los cruces de camino a los que está acostumbrado, y que además de reducir los accidentes, aumentan la fluidez del tráfico, sin embargo, las odia hasta tal punto que prefiere no conducir jamás por nuestro país. No quiero imaginar la cara que pondrá cuando le explique que un nuevo tipo de intersección ha llegado para quedarse, la turbo rotonda. 

Parece ser que aún queda mucho margen de mejora en cuanto a vías de circulación se refiere, y los elementos que componen una rotonda, son uno de ellos. Al menos en teoría, ya que para agilizar aún más el tráfico, han tenido de complicar ligeramente el diseño.

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Mientras que la rotonda tradicional es redonda, la turbo rotonda utiliza un diseño elíptico que obliga a los conductores a reducir su velocidad, algo que aumenta la seguridad y reduce los impactos laterales.

El problema es que el funcionamiento de sus carriles no es muy intuitivo, ya que cada uno de ellos cumple con una función especifica y determinada.

Los carriles.

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Hasta ahora, un vehículo podía girar indefinidamente dentro de un rotonda hasta decidir la salida que le convenía. Con las turbo rotondas, la dirección la decidimos antes de entrar a la glorieta.

Quienes deseen tomar la primera salida, deberán circular por el carril de la derecha, pudiendo girar sin miedo de encontrar ningún vehículo en su trayectoria, ya que este carril quedará separado por una línea continua y rebasarla constituirá una infracción vial.

Para los que deban tomar otra salida distinta a la primera, deberán entrar en la rotonda por el carril de la izquierda que discurre por el interior de la turbo rotonda. La línea continua anterior será de nuevo la encargada de impedir que se acorte el recorrido atravesando los carriles. Una vez se visualice la salida deseada (siempre una que no sea la primera), solo se deberá indicar la maniobra debidamente y salir de la glorieta.

En teoría todo correcto. El problema surge cuando mezclamos conductores familiarizados con su funcionamiento y otros que se enfrentan a ella por primera vez. Por no hablar de los típicos turistas y conductores que no conocen el recorrido y dependen del GPS y demás artilugios.

Acostúmbrate, han llegado para quedarse.

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Este nuevo sistema de circulación diseñado en Holanda parece dispuesto a desbancar a las rotondas tradicionales, por lo que no sería de extrañar que pronto lleguen a todos los rincones de España.

Por el momento, Villa de Grado, en Asturias y Santander ya tienen una, por lo que si pasas por esas ciudades, mejor será que te familiarices con su funcionamiento por tu cuenta, ya que la DGT de momento no ha realizado ningún tipo de formación, anuncios o materiales explicativos sobre este nuevo tipo de vía.

Si todo continua así, y conociendo el gusto de nuestros políticos por construir rotondas y erigir monumentos en su interior,  no tardaremos mucho tiempo en asistir a nuevas inauguraciones. Quién sabe, puede que pronto tu alcalde quiera sorprendente con una.

Si quieres entender su funcionamiento no te pierdas el siguiente video.

Fuente: 20minutos.com

 

 

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