¿Hasta donde puede llegar el amor por un animal?. George es la respuesta a esta pregunta.

Él es un pez goldfish de acuario con más de 10 años a sus espaldas. Su dueño Pete Joyce se había encariñado con George varios años atrás, y era una compañía de la que no estaba dispuesto a prescindir cuando el pez desarrolló un tumor en la cabeza. El quiste crecía cada vez más, impidiendo al pequeño hacer su vida cotidiana. Al tener dificultades para comer, el resto de peces llegaban a la comida antes que él. La situación se mostraba poco favorable para el pequeño naranja, de no ser por contar con un amigo como Pete.

La intervención fue un éxito, y durante esta hubo que tener sedado al animal además de suministrarle un flujo constante de agua para que sus branquias pudieran extraer el oxígeno necesario.

Una intervención que nunca antes habíamos visto y que demuestra hasta qué punto llega el amor por los animales.

Original: ODN

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