Inventan una farola que no consume energía eléctrica y es capaz de limpiar el aire contaminado

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por Kike Pérez
el 10/11/2016 en Construcciones ecológicas

La dependencia de la humanidad sobre los combustibles fósiles resulta a todas luces insostenible no solo por razones geopolíticas y económicas, sino porque, además de ser recursos finitos, son extremadamente perjudiciales para el medio ambiente.

Desde hace años, los investigadores de todo el mundo buscan alternativas ecológicas, económicas y escalables que puedan resolver este problema y satisfacer la cada vez más grande demanda de energía.

Las energías renovables -eólica, solar y maremotriz- son la gran esperanza del futuro, aunque puede que finalmente sea un organismo vivo el que se constituya como solución final de nuestros problemas, tanto energéticos como medioambientales.

Las microalgas: nuestra gran esperanza

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Pierre Calleja y las micro algas en el laboratorio – inhabitat.com

Las microalgas son microorganismos unicelulares que tienen la capacidad de realizar la fotosíntesis y son extremadamente fáciles de cultivar a gran escala en el laboratorio. Esto ha hecho que actualmente sean una de las materias primas más eficaces para la producción de biocombiustibles, como el bioetanol, biobutanol y biodiésel.

Sin embargo, gracias a la investigación del bioquímico francés Pierre Calleja, las microalgas luminescentes podrían tener una tarea: la de iluminar nuestras calles y limpiar el aire de nuestras ciudades. 

Y es que Calleja ha inventado un nuevo tipo de farola, que sin estar conectada a la red eléctrica, es capaz de generar una suave luz verdosa y, a la vez, absorber más 1 tonelada de CO2 al año.

Estas farolas ecológicas son autosuficientes. Solo necesitarían de un poco de abono, luz solar y el CO2 para funcionar por sí solas.

También podrían ser instaladas en lugares oscuros, como parkings o edificios subterráneos, donde podrían purificar el aire, siempre y cuando se les incorporase una pequeña luz led artificial con la que realizar la fotosíntesis.

Actualmente no logran dar una gran luminosidad, por lo que en un primer momento quedarían reservadas como luz ambiental o de señalización, siendo la purificación del aire su principal beneficio.

Y es que cada farola es capaz de absorber el mismo volumen de C02 que 150 árboles. Con semejante eficiencia, un aire más puro y la reversión del efecto invernadero, se presentan como una hipótesis probable.

Varios diseñadores han recogido el guante de este descubrimiento, creando diversas propuestas para aplicar la bioiluminación tanto para dentro como fuera de casa.

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Farolas híbridas – Econet

Fuente: inhabitat.com Vía: ecoinventos.com

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