Enfrentarse a los problemas es un hecho de la vida; cómo hacer frente a los obstáculos y lo que aprendemos de ellos hacen lo que somos. Jessica Cox nació en 1983 sin algo que la mayoría de nosotros damos por sentado: los brazos. Una circunstancia que no le ha impedido cumplir las metas que se ha propuesto, ya que conduce su propio coche, es cinturón negro de taekwondo y, por si fuera poco, toca el piano y pilota aviones con los pies como si tal cosa.

Pero el logro que más enorgullece a Jessica es haber comprendido que no sirve de nada estar de mal humor por su carencia, sino que hay que convertirlo en una celebración y en un sentimiento de agradecimiento y satisfacción por todo lo que ha conseguido lograr. De hecho, Cox ha viajado por todo el mundo dando charlas de motivación a personas que comparten su condición. ¡No te pierdas esta hermosa y fantástica lección de vida!

Fuente: Barcroft TV

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